Javier Sanz y Juan Sahuquillo han convertido su pueblo de Albacete en un destino gastronómico y en cinco años se han expandido a ciudades como Madrid, Málaga, Ibiza, Albacete o Toledo
Se conocieron cuando eran unos críos en el parque de su pueblo, Casas-Ibáñez (4.616 habitantes, Albacete), arreglando el juguete de una amiga. “Éramos de la misma edad y tuvimos una infancia de pueblo, muy sana, de comer pipas en el banco, ir a pescar al río, coger palos o salir con el perro al campo. Somos la última generación sin móvil”, cuentan
>orgullosos Javier Sanz y Juan Sahuquillo (28 años, Albacete).
La familia de Javier regentaba el pequeño hotel Cañitas Maite en el pueblo desde antes que él naciera. “Abrieron en 1990 uno de dos estrellas con 20 habitaciones a 40 euros pensado en comerciales que viajan y dando un menú del día. Algo humilde, para trabajadores”, explica Javier. Pero además de negocio, siempre fue su casa. “Dejaba la mochila en la entrada y me bajaba a comer al servicio de menú del día. Luego venía Juan y nos pasábamos juntos todo el día”, recuerda.
La cocina y el comedor formaban parte de la vida de ambos mucho antes de convertirse en un proyecto profesional. “A los 13 años ya trabajábamos allí, teníamos nuestra camiseta y pantalones para currar”, recuerda Javier mientras Juan añade un detalle que resume la mezcla de juego y responsabilidad de entonces: “A mí me gustaba ir siempre con pajarita”, dice entre risas.






