Laura Sánchez, toledana de 23 años, y Víctor del Pozo, madrileño de 22, se conocieron el 1 de junio, día en el que empezaron a vivir juntos en una casa en Almeida de Sayago, un pueblo zamorano de 422 habitantes, al que llegaron para empezar su vida laboral. Son becarios del programa Campus Rural para alumnos de grado y máster. Es una iniciativa desarrollada por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, en colaboración con el de Ciencia, Innovación y Universidades, la Conferencia de Rectores y la mayoría de entidades de enseñanza superior públicas. Todos luchan por un objetivo claro: combatir la despoblación. En el programa, que ya cursa su cuarta edición, participan 750 estudiantes.
La misión de contribuir al reequilibrio territorial con la llegada de capital humano para dinamizar el tejido productivo, social e institucional acerca a los jóvenes a las localidades que no superan los 5.000 residentes, atraídos también por una prestación de 1.000 euros brutos mensuales. “En nuestro caso no pagamos alquiler y ahorramos bastante”, cuenta del Pozo desde su puesto de trabajo. Analiza los servicios sociales del pueblo, principalmente el centro de día, la residencia y la asistencia a domicilio.






