19/06/2026 a las 11:47h.

Las redes sociales son un arma de doble filo. Pueden ser una buena utilidad para generar contenido y crear una comunidad con la que interaccionar y con la que descubrir mundo. O incluso información que después nos pueda ser útil para aportar también nosotros nuestro propio 'feedback'.

Sin embargo, las redes sociales también pueden ser un espacio malicioso y tóxico en el que se crean envidias y competencias insanas. Y es precisamente esto lo que termina generando un odio que devora la tranquilidad que debería haber en estos espacios de libre tránsito. A nadie se le obliga a estar en una red social. Y tampoco se obliga a participar de las mismas de forma activa.

Sin embargo, se pueden convertir en un espacio que termina siendo reflejo de todo lo malo que puede haber en la sociedad: competitividad negativa, envidia, falsedad y mentiras. Una toxicidad galopante por ver quién expone la mejor vida, las mejores vacaciones, las mejores excursiones, los regalos más caros y por intentar demostrar a los demás que nuestra vida es mejor que la suya.

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