Caf� steinerMusk se nos presenta como un cruzado a favor de la libertad de expresi�n y en contra de la censura. Pero es exactamente al rev�sEl due�o de Twitter y Space X, Elon Musk.AFPActualizado Domingo,
junio
22:41Audio generado con IAElon Musk est� obsesionado con el Reino Unido, donde dice que la �guerra civil es inminente�. En el �ltimo mes ha empleado intensamente su red social, X, para alentar los disturbios anti-inmigraci�n en Belfast y Southampton. En sus m�s de 100 posts en una semana ha amplificado los mensajes m�s incendiarios de los l�deres y activistas de la extrema derecha brit�nica, Rupert Lowe y Tommy Robinson, describiendo a los inmigrantes como asesinos a los que hay que deportar por millones. No es la primera vez, ya que tambi�n lo hizo con los disturbios de Southport de 2024. Musk se nos presenta como un cruzado a favor de la libertad de expresi�n y en contra de la censura. Pero es exactamente al rev�s. Imaginen que una sola persona fabricara el �nico televisor disponible en el mercado, fuera due�o del �nico canal que se pudiera ver al encender ese aparato y usara ambos para intervenir activamente en la pol�tica de un pa�s. Eso es lo que Musk ha construido con X: un medio de comunicaci�n de masas con 586 millones de usuarios mensuales, 240 millones de seguidores en su propia cuenta, una amplificaci�n algor�tmica sin precedentes de narrativas de odio y un silenciamiento y hostigamiento sistem�tico de voces discrepantes. Se trata de una integraci�n vertical entre infraestructura, distribuci�n y agenda que no tiene equivalente en la historia de los medios. Puro dopaje.Ante un monopolio hay dos opciones. Uno, abrir el mercado a otros competidores. La interoperabilidad facilitar�a la migraci�n de los usuarios a otras redes sin, como pasa en la actualidad, perder sus seguidores, lo que los desincentiva (�recuerdan la portabilidad de n�meros de tel�fono?). Eurosky, por ejemplo, ofrece una identidad digital �nica que permite conectarse con cualquier plataforma construida sobre el mismo protocolo abierto. Dos, fomentar la competencia dentro de la plataforma, permitiendo a otros actores ofrecer a los usuarios motores de recomendaci�n alternativos que primen otros contenidos. Dos normas europeas -las leyes de mercados y servicios digitales- pueden acabar con el monopolio que representa X, no con censura, sino abri�ndolo a la competencia y devolviendo a los usuarios el control sobre lo que ven cuando encienden el televisor.












