Marcada por un áspero choque ideológico, político y legal, la relación entre Elon Musk y Europa se ha enrarecido aún más en un nuevo capítulo, luego de que el millonario estadunidense incitara por la plataforma X —de la que es propietario— a la deportación de inmigrantes en respuesta al ataque de un refugiado sudanés contra otro hombre en Belfast, la capital de Irlanda del Norte.

Las controversias de Musk no sólo ha implicado al Reino Unido sino que se extienden también a la Unión Europea (UE) —de la que Londres no forma parte— y que, según expertos, como superpotencia reguladora y baluarte de los derechos, representa un obstáculo para sus intereses como principal exponente del tecnocapitalismo soberanista y populista.

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