Primer trimestre de 2027. Esa es la fecha máxima de caducidad que el Partido Nacionalista Vasco, uno de los socios estratégicos del Gobierno, le pone a la legislatura. Y no es una fecha lanzada al azar. Que las elecciones generales se convocaran en los primeros meses del año que viene implicaría acercar la disolución de las Cortes al calendario de tramitación de los Presupuestos Generales del Estado que el Gobierno se dispone a poner en marcha de forma inminente. Justo lo que los nacionalistas le reclamaron esta semana a Pedro Sánchez en el Congreso de los Diputados y a lo que el presidente, a preguntas de la prensa en Bruselas, no cerró la puerta este jueves.
“Agradezco el tono constructivo de grupos como el PNV, que se abre a negociar esos presupuestos. A partir de ahí negociaremos con ellos y si se tienen que tomar decisiones, pues las tomaremos cuando se produzcan estas hipótesis”, dijo tras ser cuestionado por la posibilidad de que las elecciones se convoquen una vez decaigan las cuentas. El día antes, la portavoz del PNV fue explícita desde su escaño en la sesión de control. “Presidente, presente los Presupuestos Generales del Estado, es su obligación. Pero, si no consigue un acuerdo en esta Cámara, disuelva las Cortes y convoque elecciones”, le reclamó Maribel Vaquero.











