El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha marcado dos hitos en el calendario político: presentará los Presupuestos Generales del Estado verán en 2026 y las próximas elecciones generales se celebrarán en 2027. Lo que sigue sin despejar es si esos comicios se adelantarán para celebrarse antes que las municipales y autonómicas previstas para mayo de ese año, una posibilidad que vienen reclamando algunos dirigentes territoriales del PSOE y socios parlamentarios como el PNV y a la que Sánchez ya no cierra la puerta. El presidente ha evitado concretar este extremo tanto el jueves como este viernes y se ha limitado a señalar, desde Bruselas, que presentará las cuentas públicas en 2026 y celebrará las elecciones generales en 2027 sin precisar cuándo. Lo único que ha descartado es que no se celebrarán "conjuntamente" con las municipales y autonómicas."Las legislaturas, cuando no gobierna la derecha, también son de cuatro años", ha lanzado Sánchez en la rueda de prensa posterior al Consejo de Europeo. Así lo ha dicho después de que este jueves abriese por primera vez la puerta a anticipar las elecciones generales si no lograba sacar adelante los Presupuestos Generales del Estado (PGE) por la falta de apoyo de los grupos. "Negociaremos con ellos, y si se tienen que tomar decisiones, pues las tomaremos efectivamente cuando se produzcan esas hipótesis", sostuvo entonces. Es decir, Sánchez ya no garantiza agotar la legislatura hasta su último día y deja abierta la posibilidad de que las elecciones generales se celebren a comienzos de 2027. Lo único que descarta expresamente es un 'superdomingo' electoral: los comicios generales no coincidirán con las elecciones municipales y autonómicas de mayo. A partir de ahí, todas las opciones siguen sobre la mesa. Si finalmente se celebran después de mayo, el adelanto respecto a la fecha inicialmente prevista para julio tendría un carácter meramente técnico. Si, por el contrario, se convocan antes, el presidente atendería una demanda que vienen formulando tanto algunos dirigentes territoriales del PSOE, preocupados por el impacto de la situación nacional en sus expectativas electorales, como socios parlamentarios como el PNV.Elude opinar sobre las joyas de ZapateroPrecisamente, esa petición responde al temor de que la sucesión de causas judiciales que cercan al presidente termine erosionando también a quienes le rodean políticamente. El PNV dio el paso de reclamar un adelanto electoral después de la imputación del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, un episodio que agravó las dudas sobre la viabilidad de la legislatura. Preguntado por el expresidente, Sánchez ha insistido en que mantiene intacta su posición. "Yo, como secretario general del PSOE, confío en su inocencia, respeto a la Justicia y proclamo y manifiesto mi empatía", ha afirmado, reiterando así su respaldo a Zapatero y su defensa de la presunción de inocencia mientras avanza la investigación judicial.Lo que Sánchez ha evitado valorar es la polémica sobre las joyas halladas por la Guardia Civil en el despacho que el expresidente tiene frente a la sede federal del PSOE. Preguntado por si él las habría devuelto o si considera que Zapatero debería hacerlo ahora, el jefe del Ejecutivo ha esquivado pronunciarse y ha sostenido que esa es una cuestión que corresponde responder al propio expresidente. Sí ha reivindicado, en cambio, la aprobación del Código de Buen Gobierno impulsado por su Gobierno en 2005, que ya establecía la obligación de rechazar regalos y obsequios que pudieran comprometer la imparcialidad de los cargos públicos. Sin embargo, ha evitado entrar a valorar si considera compatible con ese mismo estándar ético que quien promovió esa norma conservara las joyas ahora bajo sospecha.Para responder, Sánchez se ha refugiado en su propia experiencia al frente del Ejecutivo. Según ha relatado, durante sus viajes oficiales recibe obsequios de los que, en muchas ocasiones, ni siquiera tiene conocimiento hasta su regreso: "Cuando uno viaja, recibe regalos de los cuales no tienes constancia hasta que vuelves a Madrid". El presidente ha subrayado que estos regalos suelen ser "símbolos de respeto" vinculados a la actividad institucional y ha recalcado que existe un registro y control sobre ellos. Con esa explicación, ha evitado pronunciarse sobre el fondo de la cuestión y sobre si considera que Zapatero debió devolver las joyas o declararlas públicamente.