La nueva normalidad del estrecho de Ormuz una vez se inicie su reapertura no será la previa a la guerra. Así lo cree Goldman Sachs, que calcula que el petróleo volverá a fluir por la zona no al 100% sino al 70%, una merma que vendrá motivada especialmente por la cautela de las navieras a volver a navegar por el Estrecho. Antes del conflicto, atravesaban cada día Ormuz alrededor de 20 millones de barriles diarios de petróleo y derivados, una cantidad que quedará reducida a los 13 millones según las estimaciones del banco.La entidad estadounidense prevé que las exportaciones de crudo del golfo Pérsico comenzarán a normalizarse en julio, aunque no con la intensidad previa a la guerra que EE UU e Israel lanzaron contra Irán a finales de febrero. “El 70% de los flujos de petróleo del estrecho de Ormuz antes de la guerra podría convertirse en el nuevo 100%”, titula Goldman un informe publicado ayer.Para empezar, el acuerdo provisional que han alcanzado EE UU e Irán para detener la guerra y reabrir Ormuz —y al que seguirán 60 días de arduas negociaciones— incluye una exención para las exportaciones de petróleo y productos petroquímicos iraníes que, según Goldman, podría liberar más de 50 millones de barriles de excedente de petróleo iraní en el mar para su entrega inmediata. Y no sería hasta octubre cuando la producción de crudo del Golfo Pérsico lograría recuperarse, aunque los riesgos en la zona van en una doble dirección, según reconoce Goldman. Es decir, la reanudación de la actividad petrolera y el transporte marítimo podría ser fluida, en el mejor de los escenarios, o complicarse si las negociaciones para un acuerdo de paz definitivo no avanzan. Y en este sentido, Goldman cree que en términos netos, los riesgos se inclinan hacia el lado pesimista, de ahí que la recuperación no vaya a ser del 100%.Goldman Sachs no cree que la disponibilidad de buques sea una limitación determinante para la recuperación del suministro, ya que calcula que hay 860 millones de barriles de capacidad de buques cisterna vacíos en el estrecho o a menos de cinco días de navegación, pero sí hace una advertencia sobre la disposición de las navieras a transportarlos. “Muchos armadores siguen mostrándose cautelosos respecto a la existencia de directrices claras para el tránsito, y consideramos que la aversión al riesgo de los transportistas constituye una posible limitación para los flujos, junto con los objetivos geopolíticos de Irán durante las próximas negociaciones del acuerdo nuclear, que se prolongarán durante 60 días”, concluye Goldman.La noticia del acuerdo de paz entre EE UU e Irán y la reapertura de Ormuz ha facilitado una importante caída del precio del petróleo, próximo ya a los niveles previos al conflicto, si bien el camino de regreso a la normalidad afronta notables obstáculos. Primero será necesario el desminado de la zona, a lo que seguirá la ordenación del tráfico marítimo en una zona en la que se acumulan más de 500 buques y la reparación de las instalaciones energéticas dañadas y su vuelta a la actividad. El papel de las navieras, y de las compañías de seguros que les dan cobertura, será crucial y de momento su actitud es de máxima cautela, a la espera de que se den las condiciones necesarias de seguridad para navegar por la zona.