Este miércoles el líder del PP, Alberto Núñez Feijoo, fue recibido en El Hormiguero con una alfombra roja. Durante todo el programa tuvo la oportunidad de promocionar su candidatura de cara a 2027 sin miedo a que un periodista le hiciera una pregunta incómoda. Ni siquiera las hormigas -que supuestamente son las indecorosas- le rebatieron una coma. Es verdad que no es la primera vez que le vemos tan relajado, disfrutando, o como dice el eslogan del programa "divirtiéndose", aunque en esta ocasión cambió a Marcial Dorado por Pablo Motos. PublicidadMás de una hora tuvo el popular para exponer punto por punto lo que haría si llegara a ser presidente del Gobierno. Desde confirmar que pactaría con Vox para una coalición a defender casi como de su partido políticas de la ultraderecha como la prioridad nacional: "Tenemos que ordenar los recursos. No tenemos recursos para todo. Eso es evidente. Tenemos que priorizar". Mientras, en las redes, le acusaban de cambiar de opinión en políticas de migración según sople el viento.PublicidadPuede que Feijoo haya asimilado este discurso porque desde hace tiempo piensa en Vox como aliado. En la entrevista de este miércoles, por ejemplo, aseguró: "Nos faltaron cuatro diputados para Gobernar". PublicidadAunque tal vez, el momento en el que Feijoo se sintió más tenso fue en la última pregunta, cuando Pablo Motos le preguntó si sabía inglés. "Mal, no lo toco" fue su respuesta. Tampoco es que quiera aprender, él explica que con su móvil y el traductor no necesita saber idiomas. Y a las malas, se echa la culpa a la escuela rural y a seguir.PublicidadPublicidadEl paso de Feijoo por El Hormiguero fue como ir a un balneario. Eso sí, ha dejado claro con quién pactaría sin miramientos y qué políticas llevaría a cabo si se lo pide su socio. Igual sin necesidad de negociar porque le compra el discurso a Vox, puede sacar tiempo para aprender inglés.