Empezó fuertísimo Alberto Núñez Feijóo en El hormiguero. Dijo que, antes de empezar, él tenía que lanzar un mensaje especial a alguien. Todos nos cogimos de las manos. Se lo preguntó Motos, además: quieres decir algo antes de empezar, ¿verdad? Sí, sí, dijo Feijóo, “qué remedio”. Y le mandó un abrazo enorme a Ilia Topuria, le dijo que la derrota también era parte de esto y que daba igual: seguía siendo el mejor del mundo y al carallo, ya se puede poner la UFC como quiera. Motos dijo: “Aún tengo el cuerpo revuelto”. Motos es muy amigo de Topuria, como Sergio Ramos. Ahora se les suma a la pandilla Feijóo, no te lo pierdas. Ojalá pronto Feijóo en un combate con outfit para la ocasión. De todas las increíbles pasiones que el político de Os Peares ha adquirido por la vida adelante, la de artes marciales mixtas hay que digerirla bien.Lo hará. Eso fue lo que quedó más claro en el insípido, grisáceamente mitinero programa estrella de Antena 3 de este miércoles. Que Feijóo está ya tan en modo presidente que no le importará digerir cosas peores que los trompazos a Topuria. “¿Está en peligro la democracia?”, preguntó con la habitual mesura el presentador. “No”, dijo Feijóo. Peeeeero. Lo cierto es que la actualidad política socialista merecía más humor. Hubo algunos puntos, como cuando Feijóo explicó que el departamento de Filatelia es, en Correos, el espacio reservado para los más sabios, y fue el lugar que dirigió Leire Díaz. “Es agotador. Cada día, algo nuevo”, se quejó Motos de las noticias sobre el PSOE. “¿Qué tiene que pasar para que Sánchez adelante las elecciones?”, lanzó Motos a Feijóo, que perdió la oportunidad de contestar: “Pues hombre, podemos poner en peligro la democracia”.Fue recibido el presidente del PP con un conteo de escándalos socialistas pero, aclaró Motos, de eso hablarían después. Lo importante: “Hablemos de usted como presidente”. “Decencia, decencia”, dijo Feijóo. Menos baches en la carretera, llegó a citar en una alocada enumeración. Y acabó: “Volvamos a darnos la mano. Construyamos puentes”. “Han pactado con Vox y aceptado la prioridad nacional”, le dijo Motos. Son papeles públicos, recordó Feijóo, y en los papeles se habla de arraigo, de que quien más tiempo lleve censado tenga prioridad. “Usted es de Valencia”, observó en algún momento Feijóo. Motos asintió. “No distinguimos entre español e inmigrante”, insistió Feijóo. “No se dice eso. Tenemos que ordenar los recursos. Hay que priorizar”.Hubo mensaje intrépido de Feijóo, cómo estarán los tiempos: “Voy a aceptar el resultado de las urnas. Pido cuatro años de confianza”. También avisó de que no quería los votos de Bildu, que parece ser que está por la labor de dárselos. “¿Usted tiene caja fuerte?”, preguntó Motos. “No, no la necesito”. Hubo un momento muy tierno que hay que ser político, o estar cerca de ellos, para entenderlo. “Yo empecé a manejar dinero público a los 29 años, he manejado dinero público unos 27 años”, dijo. Él mueve. “¿Es creíble que Sánchez no se haya enterado de esto que está pasando?”, preguntó Motos, al que ya le estaban agarrando entre varios, ¿hay derecho, hay derecho a esto, Alberto? Feijóo miraba para todas partes incómodo, pensando en dónde estarán las dichosas hormigas.
Feijóo no tiene caja fuerte pero sí ‘El hormiguero’
El presidente del PP fue recibido con un conteo de escándalos socialistas pero, aclaró Motos, de eso hablarían después. Lo importante: “Hablemos de usted como presidente”










