Alberto Núñez Feijóo eligió ir a divertirse a El hormiguero el mismo día en el que Zapatero comparecía ante el juez Calama, así que las preguntas sobre el caso y, en concreto, la parte más llamativa –las joyas–, se daban por supuestas. “El exministro Miguel Sebastián ha dicho que todos los ministros y presidentes reciben regalos”, arrancó Pablo Motos. “¿A usted le regalaron algo cuando era presidente de la Xunta y se lo quedó?”. Feijóo bajó la mirada, destapó el bolígrafo y trazó una línea sobre el folio mientras contestaba: “Lo primero que hicimos cuando llegamos a la Xunta es regular eso. En la Xunta nadie puede aceptar un regalo por encima de 90 euros”. De un plumazo, el líder del PP había borrado cinco años de historia. Feijóo ganó sus primeras elecciones en 2009. El código ético al que se refiere se aprobó en el verano de 2014.
Aquel momento no fue casual. Un año después de la publicación de sus fotos con el narco Marcial Dorado, la escena política gallega estaba marcada por la explosión de la Operación Pokémon, una investigación por corrupción que salpicaba a las cuatro provincias gallegas desde 2012. Sin embargo, no fue hasta poco antes cuando empezaron a trascender los sumarios. De aquella época quedó, en el imaginario colectivo, una frase de la que era portavoz del PP en el Parlamento y hoy es número dos del partido en Galicia, Paula Prado: “Los regalos que hace Vendex [una de las empresas investigadas] tú ya los sabes. Sin hacer nada hace un regalo de la hostia. Una pluma Mont Blanc o un bolso de no sé cuanto”.











