Un estudio de la Universidad de Huelva alerta de que la presa de Alcolea embalsaría agua “de calidad crítica y no apta para ningún uso previsto, como el riego o el abastecimiento humano”, sin una restauración previa de las subcuencas de los ríos Odiel y Oraque, altamente acidificados por la intensa actividad minera histórica en la Faja Pirítica Ibérica de Huelva. La larga tradición minera de la provincia ha dejado una huella persistente en sus ríos. La explotación histórica de yacimientos como Riotinto o Tharsis sigue generando drenaje ácido de mina, un fenómeno que condiciona hoy la calidad de las aguas en cuencas como la del Odiel. La presa de Alcolea ha sido defendida por agricultores, organizaciones agrarias, la patronal onubense y formaciones políticas como PP y Vox como una infraestructura clave para garantizar el suministro hídrico en la provincia de Huelva, especialmente ante el aumento de la demanda de regadío. La Junta de Andalucía ha reiterado, de hecho, en distintas ocasiones su disposición a retomar y concluir los trabajos, considerando la presa una actuación estratégica para el desarrollo económico del territorio y la regulación de recursos en la cuenca del Odiel.En este contexto, el estudio de la UHU publicado en el último número de Geogaceta, la revista de la Sociedad Geológica de España, y en la revista internacional Environmental Pollution, advierte de que la futura presa de Alcolea podría almacenar agua no apta para riego ni consumo humano si no se actúa antes sobre la cuenca. La investigación, firmada por Jonatan Romero-Matos, del grupo de Geoquímica y Mineralogía Ambiental de la UHU, analiza la evolución de la calidad del agua a partir de un seguimiento intensivo durante el año hidrológico 2023-2024.Los resultados apuntan a un deterioro químico acusado. El pH se mantiene en valores ácidos —medios de 3,78 en el Odiel y 3,42 en el Oraque— y las concentraciones de metales superan los límites recomendados para usos agrícolas y de abastecimiento. “Las aguas que alimentarían el embalse presentan condiciones persistentemente ácidas y elevadas concentraciones de sulfatos y metales disueltos, incompatibles con los usos previstos”, explica Romero-Matos, investigador predoctoral de la Universidad de Huelva.El trabajo cuantifica además la magnitud del problema: el sistema transportaría hacia el embalse más de 73.000 toneladas anuales de sulfatos, unas 7.400 toneladas de metales (hierro, aluminio, manganeso, cobre y zinc) y del orden de 30.000 toneladas de acidez neta. Solo el río Odiel aporta cerca del 77-78 % de esa carga contaminante.Durante episodios de lluvias intensas, aunque se produce cierta dilución y neutralización, el volumen total de contaminantes transportados aumenta. “Los eventos de avenida mejoran puntualmente la calidad, pero maximizan el transporte de contaminantes hacia el embalse”, subraya el investigador.El estudio identifica como principales focos de contaminación los pasivos ambientales asociados a las antiguas minas de Riotinto, Tharsis y San Telmo, responsables de la mayor parte de la carga ácida que llega al sistema fluvial.Uno de los aspectos clave es la previsión sobre la evolución del embalse. La investigación concluye que la carga que recibiría Alcolea sería casi el doble que la del embalse del Sancho, ya acidificado desde hace décadas. “Si el Sancho está afectado y aquí llegan cargas mayores, es lógico prever un riesgo de acidificación incluso más rápido”, apunta Romero-Matos.Frente a la idea de que el propio embalse podría depurar el agua de forma natural, el estudio lo descarta. “El sistema recibe mucha más acidez de la que puede neutralizar”, explica el investigador, que cuantifica en una proporción de 20 a 1 el volumen de agua limpia necesario para compensar la contaminación acumulada, un escenario “irreal”.La modelización geoquímica confirma que, sin intervención, la presa generaría un “pasivo ambiental de gran envergadura”. Sin embargo, también abre una vía: si se aplicaran medidas eficaces de restauración en toda la cuenca, la calidad del agua mejoraría de forma significativa, acercándose a los estándares normativos en algunos escenarios.Romero-Matos insiste en que la clave está en actuar antes de la puesta en carga. “La presa se plantea como estratégica por la demanda de agua, pero si se llena en las condiciones actuales, el recurso será de muy baja calidad y con escaso o nulo uso. Es imprescindible reducir la contaminación a escala de cuenca para garantizar un aprovechamiento real”, señala.El estudio, financiado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades dentro del proyecto DYNAMICO, se enmarca en una línea de investigación más amplia que analiza herramientas predictivas para evaluar y mitigar el impacto del drenaje ácido en los sistemas hídricos de la provincia.Otros estudios previos ya habían advertido sobre cómo la contaminación de metales pesados hacía inviable la presa. Este informe, como novedad, utiliza datos que se corresponden con un ciclo hidrológico completo y se publica en plena reclamación de la Junta y los agricultores al Gobierno central para que culmine los trabajos de finalización de la presa, paralizados, precisamente, a la espera de que los científicos verifiquen si esta contaminación, como concluye el último trabajo de la UHU, impide el consumo humano y el regadío agrícola.
Un estudio científico advierte de que el agua de la presa de Alcolea no sería viable para el riesgo o consumo humano por la contaminación
La Junta de Andalucía y el sector agrícola de Huelva consideran esta infraestructura, pendiente de terminar por el Gobierno central, como estratégica para garantizar abastecimiento hídrico a la provincia











