Los vertidos mineros al Guadalquivir coinciden con la zona donde se proyecta una desalobradora para abastecer a 1,4 millones de personas

Minas Los Frailes, en Aznalcóllar (Sevilla), alterará los acuífereos (masas de agua) del entorno y verterá al Guadalquivir a la altura de la capital andaluza, según reconoce la propia empresa: “El proyecto requiere inevitablemente el desagüe y el drenaje de la mina”. Para hacerlo, necesita que la Junta de Andalucía considere la actividad minera de “interés público superior”, una figura jurídica que permite eludir la Directiva Marco del Agua de la UE. La Delegación de Industria en Sevilla ha justificado esta consideración especial en un escrito en el que copia y pega los argumentos de la empresa extractora. Pero el Tribunal Supremo ya ha tumbado proyectos, como el embalse de Biscarrués (Huesca), al exigir una justificación exhaustiva y propia de la administración para la declaración que permite evitar la norma de aguas. Además, tanto estos vertidos como el de Mina Las Cruces (también cercana a Sevilla), se efectuarán en una zona del río próxima a donde Emasesa, la empresa de aguas de Sevilla que abastece a 1,4 millones de usuarios, proyecta una desalobradora de 60 millones de euros para captar recursos del que beberían la ciudad y otros 12 municipios en caso de sequía.