Al menos 195 pueblos de Castilla y León carecieron de suministro de agua potable en 2024 por la agricultura intensiva y la proliferación de purines del creciente sector porcino
Las botellas que llevan 15 años abasteciendo de agua potable a Bernuy-Zapardiel (Ávila, 90 habitantes) sirven incluso al vaciarse: se rellenan del imbebible líquido que sale del grifo y acaban en los umbrales de las puertas para que los perros no meen en ellas. Los vecinos se han acostumbrado al camión que cada 15 días reparte palés de botellas porque el suministro está contaminado por nitratos y arsénico, cuya concentración en los acuíferos de Castilla y León supera a menudo un porcentaje crítico. Un estudio del Sistema de Información Nacional de Aguas de Consumo, publicado por el Ministerio de Sanidad, indica que en 2024 hubo 195 pueblos afectados, lo que alcanza a 33.168 habitantes. Las p...
lataformas vecinales y los ecologistas advierten de que, además de los plaguicidas y fertilizantes, la proliferación de macrogranjas porcinas y plantas de biogás y sus purines asociados pueden agravar el problema.
Huele mal. El viento mueve el hedor de las cercanas granjas de cerdos por las calles vacías de Bernuy, donde solo hay unas almas en el bar. El camarero, Luis Encinas, de 52 años, comenta que ya antes de rebasar los niveles actuales “el agua sabía a cloro que jodía”. Su parroquiano Miguel Ángel González, de 50, corta tortilla y chorizo con una navaja y menciona el arsénico —“ya nos hemos acostumbrado”— antes de dirigirse a su garaje, donde infinidad de botellas esperan turno. “Somos cinco y se beben sin querer”. Con el vino, bromea, no hay fallo.







