Los aproximadamente 60.000 habitantes de la ciudad de Ávila no pueden utilizar el agua del grifo para beberla o cocinar con ella. Las roturas y los daños en las cañerías del suministro han provocado que desde este miércoles el caudal apto para el consumo sufra un excesivo nivel de manganeso, una sustancia presente en muchos alimentos o en el propio líquido, pero cuyo volumen desmedido hace desaconsejable su consumo. El Ayuntamiento de Ávila y el servicio territorial de Sanidad de la Junta de Castilla y León (PP) han emitido esta recomendación achacándola a las fracturas en la red de abastecimiento y la necesidad de recurrir a otras fuentes. Las autoridades han estimado que se recuperará la normalidad en un plazo de 48 o 72 horas a partir de este jueves tras una incidencia que comenzó el miércoles.

La advertencia de las autoridades sobre los residentes en la capital abulense llegó hacia las tres de la tarde de este miércoles, alertando de que esos problemas habían desencadenado un alto nivel de manganeso en el agua de Ávila, convirtiéndola en no apta para el consumo ni para cocinar o hervir alimentos en ella. Sí puede emplearse con normalidad para la higiene personal o los inodoros.

Esta medida preventiva se ha tomado conforme a los resultados de los análisis ejecutados por el programa de vigilancia sanitaria de la Junta de Castilla y León, que acreditaron la presencia excesiva de esa sustancia en el suministro para la ciudadanía. El motivo se encuentra, según las instituciones implicadas, en que el mal estado de las cañerías y vías de transporte del agua propicia que el líquido aumente esa cantidad de manganeso hasta el punto de hacerla desaconsejable para el consumo humano.