Veguellina de Órbigo, Benavides de Órbigo, Villares de Órbigo, San Feliz de Órbigo, Hospital de Órbigo, Villarejo de Órbigo y Gualtares, este último pueblo sin el apellido del río que abastece esta comarca del suroeste de la provincia de León, se han quedado sin poder regar sus huertos en suelos urbanos. Los mayores y no tan mayores encontraban en labrar unos terrenos junto a sus pueblos una forma de entretenerse, de producir frutas y verduras sanas y de calidad, de ahorrar unos dineros y de enverdecer los paisajes del alfoz. Ahora claman contra la comunidad de regantes Presa de la Tierra que, al buscar un sistema moderno de riego, impide que el agua recorra las viejas acequias y se controle mediante pequeñas presas para nutrir los tomates, patatas o cebollas de los vecinos. Los afectados respetan la “modernización” pero la creen compatible con usar los cauces que históricamente han recorrido sus pueblos.
La sequía comenzó en mayo y se siente especialmente en verano, cuando se multiplican los habitantes rurales y llegan las semanas decisivas para aspirar a una buena cosecha. Las dificultades para el abastecimiento de particulares se contrapone con el regadío de los alrededores, particularmente el verdísimo maíz o la remolacha azucarera, donde los altísimos aspersores emiten un constante “chas, chas, chas” que salpica a los coches en las carreteras. La primavera lluviosa ha permitido que los arroyuelos y regatos cercanos corran aún animados. Este agravio lo denuncia la Asociación para la conservación del riego de huertas y del patrimonio hídrico de este paraje de la cuenca del Órbigo, que ha convocado una manifestación y marcha “en defensa de las presas y riego de los huertos” el próximo 2 de agosto, cuando saldrán desde el molino de Manolo de San Feliz de Órbigo para acabar en la balsa de riego de Moral de Órbigo. El colectivo recuerda que más allá de las plantaciones también se ven perjudicados esos viejos molinos ya no tan utilizados como antaño, pero muestra del “patrimonio arquitectónico e ingeniería hidráulica” de estos lares. El cambio implica que esas viejas infraestructuras deberán remplazarse por tuberías subterráneas que mueven el agua mediante presión.






