Invertir no es solo cosa de ricos... y en ello anda Europa, tratando de remover una mentalidad de d�cadas para movilizar el dinero desde cuentas bancarias hacia lugares (acciones, bonos, fondos, etc.) m�s rentables. Y es un reto. Tanto, que cuesta creer que podr� conseguirse a nivel europeo y nacional porque -recordemos- la UE propone, pero no obliga y todo depende de la voluntad de cada estado. Con ejemplos en pa�ses vecinos como Francia, Italia, Reino Unido o Suecia, Espa�a se enfrenta ahora al reto de crear una suerte de 'sicavs para el populacho' que sean -esta vez s�- atractivas y logren canalizar el ahorro hacia la inversi�n. Lo necesitamos, ante un reto de las pensiones may�sculo; el gran elefante en la habitaci�n del que todo el mundo habla en el sector financiero y que nadie aborda en el lado pol�tico y legislativo de la historia.Camino ya del medio siglo de vida en EEUU se cre� en 1980 la figura de las cuentas 401 (K), rebautizadas por la prensa salm�n de la �poca como las 'sicavs para pobres'. El objetivo era sencillo: proveer de una pensi�n a los futuros jubilados, aunque d�cadas despu�s tiene muchos detractores. Uno de ellos es el ilustre Elon Musk, m�s de moda que nunca por llevar a cotizaci�n a SpaceX el pasado viernes; la mayor salida a bolsa jam�s vista.Entonando aquello de 'Europa qui�n te ha visto y qui�n te ve' ante un cambio de discurso y de mentalidad may�sculo desde que el informe Draghi y el elaborado por Letta vieron la luz en 2024, la labor no es menos ardua por mucho que la nueva narrativa est� de su lado. La idea principal desde el punto de vista de los mercados es que Europa necesita financiaci�n si quiere lograr una independencia tecnol�gica, financiera o de defensa en un mundo donde los nacionalismos y la polarizaci�n de la sociedad van en aumento. Se calcula que se necesitan unos 0,8 billones de euros al a�o hasta 2030 para cumplir con estos objetivos, a lo que se suma el retraso que acumula la UE desde la gran crisis financiera de 2008 en lo que a gasto p�blico se refiere. El ex presidente del BCE, Mario Draghi, entiende que se deb destinar el equivalente al 27% del PIB comunitario a crear esa nueva Europa, frente al 22% actual para compensar ese gap de financiaci�n.�Y de d�nde llegar� todo ese dinero? Parte del sistema bancario, otro tanto de las entidades no financieras y el resto de los hogares y empresas; al menos sobre el papel. La cifra que resuena en las cabezas es la de cerca de 10 billones de euros depositados por las familias en su cuenta bancaria, donde su ahorro se ve mermado por la inflaci�n. En total, apunta el informe, los hogares cuentan con cerca de 35 billones de ahorro, un tercio de los cuales est� viendo la vida pasar en el banco. Y hay otro aspecto importante: la gran transferencia de dinero que est� por venir de padres (los m�s ricos de la historia) a sus hijos. "El reto es may�sculo, ante el impacto combinado del cambio demogr�fico y de una transferencia masiva de recursos que, de aqu� a 2030, cambiar� de manos cerca de 3,5 billones de euros en Europa", recuerda Alfonso Tolcheff, CEO de ING en Espa�a, que lidera una entidad que prev� lanzar su banca privada despu�s del verano.El BCE calcula que cerca de 350.000 millones al a�o podr�an redirigirse hacia inversiones m�s rentables, y esto ya es la mitad del dinero que se necesita para construir esa nueva Europa. Y las familias en todo ello jugar�n un papel clave. Con datos del banco central, los hogares comunitarios tienen un ahorro equivalente a casi el 15% de la renta disponible, unos 3 puntos por encima de los a�os previos a la pandemia, cuando se toc� m�ximos (sobre el 20%). Quienes ahorran (que no son todos, hay que recordarlo) no saben qu� hacer con su dinero porque, dicen, falta educaci�n y tambi�n instrumentos e incentivos para hacer que la familia P�rez mueva los 100.000 euros que tiene en su cuenta bancaria a un producto que le d� algo y le sirva para ir generando rentas de cara a su jubilaci�n. Para ello deber�an saber que solo con haber comprado una cesta de acciones en los 2000 y haberlas mantenido en el tiempo -sin hacer m�s- habr�an logrado una rentabilidad neta del 5,6% cada a�o desde entonces, seg�n c�lculos de JP Morgan AM.UNA CUENTA A LA ESPA�OLAEl Gobierno trabaja desde hace meses con distintos agentes financieros para dar a luz a dos iniciativas: una cuenta de ahorro y el sello 'Finance for Europe' que distingue iniciativas para firnanciar a compa��as europeas. En enero se hizo una consulta p�blica y la previsi�n es que antes del verano el Tesoro P�blico, quien capitanea esta iniciativa, presente una propuesta concreta. A partir de ah�, el Ejecutivo deber� llevar la cuenta de ahorro al Congreso para su reprobaci�n, algo complicado teniendo en cuenta "la incertidumbre", nos dicen fuentes del sector, que rodea al Gobierno, envuelto en esc�ndalos de corrupci�n.�Qu� podr�a aprobar Espa�a? La base est� clara: un producto en el que se prime la inversi�n en Europa (con, al menos, el 70% del capital), un horizonte de inversi�n a cinco a�os y fomentar la inversi�n en bolsa.�D�nde se est� mirando? El espejo con el que compararse son, sin duda, Suecia o Reino Unido. Aunque hay m�s ejemplos. El caso de la cuenta sueca ISK es prometedor por la gran acogida que ha encontrado entre los ciudadanos, aunque desde la patronal de fondos de inversi�n, Inverco, se inclinan m�s por el modelo ingl�s, donde est� exento de tributaci�n plusval�as y dividendos, mientras que en Suecia se paga el 1% mensual del importe en cuenta, incluso aunque se est� en p�rdidas. La 'ISSA' (o 'Indiviual Savings Special Account') lleva funcionando desde antes del arranque del siglo XX, con mejoras recientes. Tiene distintas modalidades: para invertir en dep�sitos y cuentas remuneradas; otra en acciones, fondos de inversi�n, bonos p�blicos y privados... El l�mite m�ximo de aportaci�n anual es 20.000 libras (unos 23.000 euros), aunque no marcha tan bien como se esperaba, ya los brit�nicos la utilizan m�s bien a nivel dep�sito y no para invertir.En Francia existe la denominada 'PEA' ('d'�pargne en Actions'). Ha tenido menos �xito que sus comparables brit�nico o sueco por todas las limitaciones que impone para que los hogares puedan beneficiarse fiscalmente de ella. Existen dos modelos, que permiten conjuntamente invertir hasta 225.000 euros. Quien invierte a trav�s de estas cuentas no paga impuestos por ganancias en bolsa ni por dividendos; ahora bien, debe esperar cinco a�os porque si no la tributaci�n pasa a ser del 30%. En Italia funciona desde 2020 el 'PIR' ('Piani Individuali di Risparmio'), similar a la cuenta francesa, pero con m�s limitaciones tanto geogr�ficas como a nivel fiscal. A cierre de 2023, seg�n un informe elaborado por Bolsas y Mercados Espa�oles (BME) acumulaba 19.000 millones de euros en ahorro de los italianos. La aportaci�n m�xima permitida es de 40.000 euros al a�o, hasta un m�ximo de 200.000 euros por persona. Los expertos aseguran que tiene mucha letra peque�a que hace dif�cil que se popularice: "al menos el 70% del valor total del plan debe estar invertido, durante al menos dos tercios del a�o, en instrumentos financieros (acciones, bonos, etc.) de empresas residentes en Italia o en otros pa�ses del Espacio Econ�mico Europeo con presencia estable en Italia, Dentro de ese 70%, al menos el 25% debe estar invertido en instrumentos de empresas que no est�n incluidas en el �ndice FTSE MIB de la Bolsa italiana, etc", se�ala BME en el documento. M�s all� de Europa, en Canad� existen las denominadas 'Tax Free Savings Account' (o 'cuenta libre de impuestos'). Nacidas justo despu�s de la gran crisis financiera, en 2009, son un ejemplo a seguir que sale a la palestra en cada foro de inversi�n donde se discute c�mo incentivar la inversi�n en Europa. Quienes las usen pagan un 1% al mes sobre el saldo en cuenta. Las aportaciones est�n limitadas anualmente, con un m�ximo de 7.000 d�lares canadienses (unos 4.340 euros al cambio) y no se puede tener m�s de 102.000 d�lares canadienses, algo m�s de 63.300 euros. No se tributa por plusval�as ni por dividendos y se puede rescatar en cualquier momento.El Tesoro ha reconocido, p�blicamente, la necesidad de incluir beneficios fiscales si se quiere construir una cuenta que sea atractiva y popular entre los espa�oles; aunque se duda de si la parte m�s a la izquierda del PSOE respaldar� una iniciativa de este calado.