Madrid (EFE).- Europa quiere que el ahorro de las familias se quede en el Viejo Continente y sirva para financiar la economía y los grandes proyectos de la región y, aunque falta encontrar la fórmula idónea para conseguirlo, la ‘cuenta sueca’ podría servir de inspiración para favorecer la inversión.
En España, los hogares acumulan 1,288 billones en depósitos, pero la participación de las familias en compañías que cotizan en los mercados cayó en 2024 a mínimos del 15,8 %, su nivel más bajo en 32 años, según un informe de Bolsas y Mercados Españoles (BME).
Por ello, expertos e instituciones abogan por replicar la ‘cuenta sueca’, un modelo basado en el éxito de la cuenta ISK (Investeringssparkonto) de Suecia, con el que el país ha logrado que el 70 % de su población adulta sea inversora.
Este modelo consiste en una ‘cesta’ o cuenta de ahorro donde el ciudadano puede comprar y vender acciones, bonos y fondos con total libertad, pero beneficiados por una fiscalidad simplificada.
La ventaja de este sistema se basa en que en lugar de calcular las ganancias de cada una de las ventas que el inversor realiza, se unifica en un único pago anual basado en el valor medio de su cuenta.






