Las entidades proponen extender la bonificación de los planes de pensiones, pero sin límites de aportación y con la condición de que los clientes mantengan el dinero cinco años

La gran banca se ha movilizado ante la llamada del Ministerio de Economía para diseñar la cuenta de ahorro e inversión. Las entidades reciben con recelo el vehículo, cuyo objetivo es promover que el dinero de los particulares salga de los depósitos de baja remuneración –1,...

2 billones en España— para ir a la Bolsa y a los mercados de renta fija y financiar la economía europea. El sector plantea, por el contrario, un incentivo fiscal similar al de los planes de pensiones, aunque sin el corsé de los 1.500 euros máximos al año, un escenario que mantendría la disparidad del tratamiento fiscal actual, en el que los vencedores son los fondos de inversión clásicos, que disfrutan de la ventaja de poder ser traspasados sin tributación.

Las entidades financieras aceleran para enviar a tiempo sus propuestas sobre la cuenta de ahorro e inversión al departamento dirigido por Carlos Cuerpo, que mañana cierra el plazo para recibir las sugerencias de todos los actores implicados. Diversas fuentes conocedoras de la situación avisan de que la gran banca ha recelado desde un primer momento de este vehículo, que altera una estructura de ahorro e inversión que actualmente proporciona significativas comisiones a través de fondos de inversión, seguros de ahorro u otros productos. La fiscalidad es el aspecto clave de la cuenta única, y en este sentido el Gobierno no ha desvelado aún si tiene algún modelo previsto.