Las entidades instan a facilitar la llegada del dinero a la Bolsa y el acceso de las empresas al mercado con estímulos fiscales y menor carga regulatoria

El capitalismo popular español de los años 80 y 90, alimentado por la privatización de empresas como Telefónica, Endesa, Repsol, Argentaria o Tabacalera de la mano de sus salidas a Bolsa, se ha tornado en un páramo. Para remediarlo, la banca de inversión reclama medidas para impulsar las OPV. Destacan, entre otras, la equiparación fiscal de la deuda y el capital o la creación de la cuenta de ahorro para agrupar inversiones con las que incentivar la vuelta del minorista a los mercados. El mecanismo Easy Access, para desvincular el registro del folleto y la obtención de la demanda, es una fórmula en el camino correcto. Pero el sector pide más.

Las salidas a Bolsa en España sufren desde hace años. El capital privado (private equity, en inglés) es un imán para las compañías y sus dueños, que prefieren evitar el escrutinio de los supervisores y la volatilidad de los mercados. La compañía de juego Cirsa y la plataforma de reservas de hoteles HBX (antes, conocida como Hotelbeds) fueron las únicas OPV de 2025. La consultora Izertis, por su parte, pasó de la plataforma BME Growth a la Bolsa clásica. Se da la paradoja de que esta llegada al mercado con cuentagotas se produjo el mismo año en que el Ibex 35 batió sus máximos históricos y se disparó un 50%.