Las sociedades patrimoniales, creadas por la banca de inversión, participan con porcentajes de entre el 10% y el 20% en operaciones de compra de empresas españolas

El private equity es desde hace años uno de los grandes impulsores de las operaciones corporativas en España. Las grandes firmas estadounidenses, como Blackstone, KKR, Apollo, o europeas, como EQT, CVC, Ardian o Cinven, son las que pilotan las grandes compras. Pero las sociedades de capital riesgo (SCR) creadas por familias adineradas, cuyo número se ha quintuplicado desde 2018, cada vez tienen más peso en estas operaciones, en las que se les reserva hasta el 20% del importe de la operación; incluso hay adquisiciones diseñadas en exclusiva para este segmento.

El patrimonio de las SCR españolas se ha cuadruplicado hasta superar los 50.000 millones de euros en los últimos 12 años, lo que ha propulsado sus necesidades de inversión, con gestores ávidos de encontrar oportunidades para ese dinero. Las grandes fortunas siempre han participado en transacciones patrias, pero ahora es muy habitual que aparezcan en compras grandes y con mayores importes. Juan Luis Muñoz, managing director de Houlihan Lokey en España, señala que su presencia en adquisiciones de gran tamaño es cada vez más habitual. “En muchos casos, han creado sociedades de capital riesgo al calor de las ventajas fiscales que suponen en el Impuesto sobre el Patrimonio y tienen la necesidad de invertir el dinero”, añade.