Estos fondos amplían sus intereses a otros sectores sin abandonar su tradicional foco en firmas de crecimiento

Durante años, el capital riesgo fue sinónimo de apuestas en start-ups tecnológicas, energías renovables o innovaciones disruptivas aplicadas a la biomedicina. Con un perfil más agresivo que el de la inversión tradicional, estos vehículos perseguían lo que en la jerga financiera se conoce como unicornios: empresas jóvenes, singulares y de alto crecimiento, con rondas sucesivas de financiación y salidas multimillonarias. Sin abandonar ese territorio, los fondos de

s-fondos-de-capital-riesgo-ponen-sus-manos-en-la-educacion-espanola.html" data-link-track-dtm="">private equity amplían su foco hacia sectores más prosaicos: alimentación industrial, salud animal, servicios urbanos o bienes domésticos.

El último informe de SpainCap muestra que el grueso de la inversión en 2025 correspondió al private equity tradicional, con especial protagonismo del llamado middle market: empresas medianas, muchas de carácter industrial o familiar. El capital extranjero representó el 63,8% del total, “cifra récord”, lo que confirma la dimensión internacional del interés por el tejido empresarial español.