Si me permiten, empezaré por el final. El ayuntamiento de Madrid ha ordenado no avisar a las personas sin hogar, que viven y duermen en la calle, de que van a tirar sus pertenencias cuando se activa, sin notificarlo tampoco, el protocolo de limpieza. Hasta ahora los llamados Equipos de Calle sí les advertían para que pudieran recoger al menos lo último que les queda: su ropa, zapatos, medicamentos, documentación completa y hasta recuerdos personales. Han sido algunos de estos empleados municipales los que han dado la voz de alarma mostrando su preocupación al Colegio Oficial de Educadores Sociales de la Comunidad de Madrid.
Es un signo de crueldad extrema quitar lo poco, aunque esencial, que tienen estas personas que no disponen de un hogar en la ciudad con la vivienda más cara de España, gracias a las políticas para ricos del PP de Madrid. Y creo que es importante destacar esta noticia a pesar de que nos inunden supuestos finales de guerras, campeonatos de fútbol en el país que las genera o la lucha —presunta pero implacable— contra la democracia que se libra en España, incluida la alianza de las derechas-ultraderechas española y catalana para exigir un adelanto electoral fuera de los cauces de la lógica parlamentaria. Ha sido rechazada por la Mesa del Congreso y tampoco sabemos si Junts planeaba votar con PP y Vox o hacerles quedar en ridículo.







