Una gran pancarta blanca a las puertas de la sede del Área de Políticas Sociales del Ayuntamiento de Madrid resume el descontento que se ha extendido entre los Equipos de Calle en las últimas semanas. “Grupo 5 explotador, Ayuntamiento colaborador”. Con esa consigna, los trabajadores encargados de asistir a las personas sin hogar de la capital se han concentrado este miércoles, cuatro días después de que EL PAÍS revelara la retirada sin previo aviso de pertenencias de personas sin hogar denunciada por varios profesionales del servicio. Los manifestantes han denunciado unas condiciones laborales que consideran cada vez más precarias: sobrecarga burocrática, falta de espacio en los centros de trabajo, incumplimiento de acuerdos laborales y ausencia de negociación con la empresa adjudicataria y el Ayuntamiento. “Cada vez que intentamos levantar la voz, nos intentan castigar”, resumió uno de los representantes sindicales.La concentración, convocada por los sindicatos CNT y CO.BAS, reunió a varias decenas de trabajadores frente al edificio municipal en una mañana marcada por el calor y por una sensación compartida de agotamiento. Muchos de ellos llevan años recorriendo las calles de Madrid para localizar a personas sin hogar, acompañarlas en procesos de intervención social y facilitar su acceso a recursos municipales. Una labor discreta y poco visible para la mayoría de la ciudadanía que, según denuncian, se sostiene cada vez más sobre plantillas tensionadas y recursos insuficientes.Entre las reivindicaciones más repetidas durante la concentración apareció la falta de interlocución con la empresa adjudicataria del servicio y con el propio Ayuntamiento. “Estamos dispuestos a hablar con ellos, pero no se quieren sentar a negociar”, lamentó un representante del sindicato CO.BAS. Los sindicatos acudieron recientemente al Instituto Regional de Mediación y Arbitraje (IRMA) para intentar desbloquear varios conflictos laborales, de acuerdo con la organización. La empresa compareció, aunque, según su relato, lo hizo sin voluntad real de acuerdo.Los trabajadores describen también un progresivo deterioro de las condiciones materiales en las que desarrollan su actividad. En la sede administrativa de los Equipos de Calle, aseguran, la incorporación de nuevos empleados no ha venido acompañada de una ampliación de espacios. “Estamos hablando de que donde debe haber cuatro personas hay el doble o el triple”, explicó un delegado de CNT. La imagen que trasladan es la de unas oficinas saturadas, donde la falta de puestos de trabajo ha terminado convirtiéndose en un símbolo de problemas más profundos. “Han entrado nuevos funcionarios y, con el mobiliario que hay, que es insuficiente, lo reajustan, se lo llevan y dejan a compañeros sin sillas en las que poder sentarse”, denunció un portavoz sindical. A su juicio, cualquier intento de cuestionar la situación genera represalias internas. “Cada vez que decimos algo, la reacción es de castigo”. Las reclamaciones, sin embargo, van mucho más allá del espacio físico. Los sindicatos exigen una revisión de categorías profesionales y el reconocimiento de funciones que consideran infravaloradas. Los Equipos de Calle no solo realizan intervención social. También efectúan traslados de personas sin hogar en vehículos del servicio, muchas veces en situaciones especialmente complejas. “Trabajamos con personas que pueden tener problemas de adicción o encontrarse en condiciones de gran vulnerabilidad física. Esa responsabilidad no puede salir gratis”, defendió un representante sindical. La movilización llega además en plena polémica por las actuaciones municipales sobre asentamientos y espacios donde pernoctan personas sin hogar. Desde el Ayuntamiento rechazan las acusaciones formuladas por trabajadores y oposición. El alcalde, José Luis Martínez-Almeida, ha defendido este miércoles la actuación de los servicios municipales y ha asegurado que el objetivo de las intervenciones no es retirar personas de la vía pública, sino reforzar la atención social. “Lo que ha aumentado es la intervención social para personas sin hogar, a los que queremos dar una salida para que puedan tener una vida digna”, afirmó.El regidor negó además que los operativos impliquen la retirada de pertenencias personales. “No se llevan ninguna pertenencia personal de estas personas. Se respetan escrupulosamente”, ha sostenido, al mismo tiempo que ha insistido en que “nadie va a encontrar la prueba de que servicios municipales se hayan llevado pertenencias personales que no se hayan entregado a las personas que se encuentran en situación de sinhogarismo”. Sin embargo, este periódico ha sido testigo (y ha documentado) de cómo se mezclan los objetos personales de las personas sin techo con basura en los mismos sacos durante uno de esos procedimientos de limpieza.Las explicaciones del alcalde chocan frontalmente con el relato de los trabajadores y de la oposición municipal. Durante la concentración ha estado presente la concejala de Más Madrid Cuca Sánchez, que acusó al Gobierno municipal de haber desacreditado públicamente a los profesionales que denunciaron estas prácticas. “Los trabajadores y trabajadoras de los Equipos de Calle han sido señalados por el alcalde y por el delegado del área como mentirosos”, afirmó. Sánchez ha defendido que las instrucciones para intervenir en asentamientos existen y reclamó su retirada. También ha acudido la concejala socialista Meritxell Tizón, que ha expresado su apoyo a los trabajadores y ha calificado de “absolutamente precarias” sus condiciones laborales. La situación está provocando la salida de profesionales experimentados de un servicio que durante años fue considerado uno de los referentes de la atención social en la ciudad, según ha explicado.Los representantes sindicales recuerdan precisamente que durante la pandemia fueron considerados trabajadores esenciales por su labor junto al Samur Social. Por eso consideran especialmente doloroso el contraste con el momento actual. “Si viniera otra pandemia, volveríamos a ser servicios esenciales. Ahora nos tienen tirados en la basura”, resumió uno de los delegados.
Los equipos que trabajan con personas sin hogar de Madrid protestan ante la sede de Políticas Sociales: “Cuando alzamos la voz, nos castigan”
Los trabajadores sociales denuncian sobrecarga burocrática, falta de espacio en los centros de trabajo y el “incumplimiento de acuerdos laborales”








