Nadie quiere dormir en la calle. Nadie elige pasar frío, vivir con miedo o depender de unas pocas pertenencias para conservar un mínimo de estabilidad. Por eso, la decisión de no avisar a las personas sin hogar antes de retirar sus objetos durante los dispositivos de limpieza en Madrid es mucho más que una medida administrativa: es una muestra más de deshumanización institucional. Quienes viven en la calle ya soportan la pérdida de un hogar, de seguridad y, a menudo, de vínculos familiares, así que tratar sus escasas pertenencias como si fueran residuos, sin siquiera darles la oportunidad de recogerlas, transmite un mensaje inquietante, el de que sus derechos importan menos que los del resto. Para mi trabajo de fin de grado, hablé con mujeres en situación de sinhogarismo. Todas coincidían en algo: la pobreza es dura, pero lo es más aún sentirse invisibles. Las administraciones tienen la obligación de mantener limpias las ciudades, pero también la de proteger la dignidad de quienes las habitan. Retirar las pertenencias sin previo aviso no resuelve el sinhogarismo; únicamente lo desplaza de la vista. Y lo que se invisibiliza no desaparece.Sandra Braceras. BilbaoLa “prioridad nacional”¿Es “prioridad nacional” hacer cumplir la Constitución o no? ¿Lo es solucionar el problema de la vivienda, la privatización de la sanidad y la educación, el empleo con horarios que permitan atender a nuestros hijos, la cultura, el urbanismo depredador y la crisis climática? ¿Lo es olvidar que fuimos emigrantes por todo el mundo y que eso nos permitió integrarnos en él y prosperar económica y socialmente? ¿Lo es permitir que capital extranjero explote en su beneficio siglos de cultura, arquitectura, urbanismo y vivienda mientras expulsa de su hábitat tradicional a la ciudadanía que lo hizo posible? ¿Lo es evitar la fractura social con ricos cada vez más ricos y más protegidos ante la ley y pobres que cada vez lo son más y no tienen cobertura de una justicia que prescribe el tiempo? ¿Lo es volver a una situación social como la de principios del siglo XX?Juan Francisco Tribaldos Pérez. MadridDefender la igualdadParadójicamente, la escuela pública, concebida como el principal instrumento de igualdad de oportunidades, corre el riesgo de convertirse en un espacio donde se concentran y visibilizan las desigualdades sociales. Las oportunidades educativas tienden a estar cada vez más vinculadas al contexto socioeconómico de las familias y a la capacidad de acceso a determinados centros. ¿Puede hablarse de equidad cuando el sistema reproduce las mismas brechas que debería corregir? Como madre y como docente, me preocupa profundamente esta realidad. ¿Qué queremos para nuestros hijos y para las futuras generaciones? Aspiramos a una educación pública sólida, competente y digna, capaz de garantizar las mismas oportunidades a todo el alumnado, independientemente de su origen, situación económica o diversidad funcional. Escuelas que eduquen, incluyan y compensen desigualdades, no que las reproduzcan. Una educación pública fuerte no es un privilegio; es la base de una sociedad más justa, cohesionada y verdaderamente democrática.Diana Santos Araujo. Vigo
Lo que se invisibiliza no desaparece
Las lectoras y los lectores escriben sobre el trato a las personas sin hogar, la “prioridad nacional” y la educación pública
Tres cartas critican políticas sociales españolas sobre senzatecho, vivienda, sanidad y educación pública. El deterioro de estabilidad social y acceso educativo reduce el talento pipeline para tech y afecta el GTM de startups españolas.








