Cuando un trabajador sufre una situación de convivencia complicada en su trabajo puede pensar en marcharse y dejar su puesto, aunque el principal problema de esta decisión es que, con ella, renuncia 'de facto' a cualquier prestación por desempleo. Algunos empleados optan por forzar la salida de la empresa, pero es siempre una opción muy delicada. Las autoridades laborales siempre están vigilantes con el objetivo de detectar cualquier actividad sospechosa de considerarse fraudulenta y especialmente en los despidos disciplinarios de los trabajadores. Una de sus misiones es 'cazar' a trabajadores que obtienen la prestación por desempleo o un subsidio de forma ilegal.
En declaraciones al programa 'Madrid Trabaja', de Onda Madrid, María Jesús Gómez, asesora de la subdirección de Prestaciones del SEPE (Servicio Público de Empleo Estatal), ha advertido de que la Inspección de Trabajo se pondrá manos a la obra para investigar a los trabajadores de los que se sospeche que han podido protagonizar un despido fraudulento.
La experta responde a la pregunta de una oyente que se plantea forzar su despido ausentándose de su puesto de trabajo para provocar que la empresa le haga un despido disciplinario, pudiendo así optar a prestaciones por desempleo. Y esa respuesta viene con una advertencia incluida.










