Pokémon Go fue uno de los fenómenos más virales de 2016. Con su estilo de juego casual y accesible desde un simple teléfono, el videojuego consiguió alcanzar mil millones de usuarios y ser el juego gratuito más popular del momento. Sin embargo, detrás de una apariencia inocente protagonizada por la franquicia japonesa, se escondía un negocio para mapear el mundo. Sin ser consciente de ello, los jugadores de Pokémon Go contribuyeron al desarrollo de un sistema de posicionamiento que, entre otros fines, se ha aplicado al uso de drones militares, y que se basa en la tecnología de posicionamiento visual de Niantic Spatial.La empresa desarrolladora del videojuego firmó un acuerdo en diciembre del 2025 con la compañía de inteligencia espacial Vantor, que tiene múltiples contratos con el Gobierno de Estados Unidos y cuya tecnología se utiliza, entre otros campos, en el ámbito militar. En este sentido, con el contenido suministrado por los jugadores, se contribuyó a desarrollar un sistema de posicionamiento que podría ayudar a vehículos terrestres y drones a moverse en entornos en los que el GPS no es accesible.La desarrolladora de Pokémon GO defiende que grabar las calles era opcional, pese a recompensar a los jugadores por elloPor este acuerdo, Vantor tuvo acceso a un modelo geoespacial a gran escala —un mapa digital en tres dimensiones del mundo real— de Niantic Spatial, en el que la firma tecnológica usó las imágenes y vídeos subidos por millones de jugadores de Pokémon Go. Para el entrenamiento de este modelo se utilizaron 30.000 millones de imágenes de entornos urbanos de jugadores.En declaraciones a Ars Technica citadas por Europa Press, un portavoz de Niantic Spatial ha explicado que “los escaneos del terreno fueron un componente clave para entrenar los modelos base de Niantic Spatial, sistemas de IA que aprenden a reconocer e interpretar espacios físicos”, y que estos modelos “son el resultado de ese entrenamiento, no una copia ni un medio para acceder a los escaneos originales, que correspondían a puntos de interés público como estatuas y fuentes”.Imagen del videojuego Pokémon Go TercerosAunque el acuerdo con Vantor es de diciembre del 2025, su relevancia ha trascendido recientemente tras un reportaje publicado por el medio neerlandés Trouw, que destaca que los jugadores desconocían que las imágenes que capturaban en el juego iban a acabar usándose con fines militares.El escenario pone sobre la mesa las tecnologías de doble uso, creadas para ámbito civil y con potencial militarEn este sentido, el videojuego ofrecía a los jugadores tareas diarias en las que se les recompensaba por escanear su entorno mediante la cámara de su teléfono. Según el portavoz de la empresa, esto siempre “fue una función opcional en los juegos, donde los usuarios crearon un vídeo corto de una localización en concreto”. Además, mantiene que han sido transparentes desde las directrices de privacidad, pese a que fuese el propio juego quien diese incentivos a cambio de grabar las calles.El escenario pone sobre la mesa el concepto de tecnología de doble uso, apoyado por una categoría jurídica internacional estricta bajo el Arreglo de Wassenaar. Este tratado internacional firmado por 40 países —entre ellos EE.UU. y varios miembros de la Unión Europea— define este tipo de tecnología como los software creados para fines comerciales, que tienen potencial técnico para ser aplicados en el ámbito militar.