Según un nuevo y revolucionario estudio, los suelos de nuestro planeta contienen suficientes hongos subterráneos —que sustentan la vida vegetal y ayudan a regular el clima— como para que su extensión alcanzara la distancia entre la Tierra y el Sol casi 750 millones de veces.
Los hongos micorrízicos arbusculares son redes de células tubulares llamadas hifas que sustentan la vida en la Tierra al formar asociaciones fundamentales con más del 70% de las plantas. Estas redes, que se han ido formando durante unos 475 millones de años, proporcionan nutrientes y agua a cambio del carbono producido por las plantas, y ayudan a regular el clima al absorber carbono en los suelos.
Sin embargo, a pesar de su importancia, se sabe muy poco sobre su distribución y densidad en los ecosistemas naturales. Esta fue una de las razones por las que una red global de científicos e investigadores creó en 2021 la Sociedad para la Protección de las Redes Subterráneas (SPUN, por sus siglas en inglés).
Ahora, en un nuevo estudio publicado en Science y calificado por uno de sus investigadores como “uno de los más emocionantes” de su carrera, un equipo de SPUN ha utilizado modelos de aprendizaje automático con datos de más de 16.000 muestras de suelo de todo el mundo para elaborar el primer mapa global de las redes de hongos micorrízicos arbusculares.












