¿Se puede bajar de peso haciendo solo ejercicio?¿Se puede bajar de peso sin hacer ejercicio? Aunque no se busque bajar de peso, ¿es recomendable hacer ejercicio?Una nueva declaración de la Asociación Americana del Corazón (AHA, por sus siglas en inglés) publicada en la revista Circulation ofrece información basada en la evidencia que permite responder a esas y otras preguntas vinculadas al rol que juega la actividad física en el descenso de peso y la salud cardiovascular.Alerta spoiler: moverse produce "poderosos" beneficios para la salud, incluso cuando la balanza no registre cambios, por lo que los especialistas ponen cada vez más énfasis en la importancia de prescribir actividad física."Los médicos y los profesionales de la salud a menudo se enfocan en la pérdida de peso para ayudar a las personas a disminuir su riesgo de enfermedades cardíacas", afirmó Damon L. Swift, jefe del grupo de redactores de la declaración científica, en un comunicado de prensa difundido por la AHA.No obstante, en quienes practican actividad física, esos beneficios de los que habla Swift -profesor adjunto de kinesiología en la Universidad de Virginia, en Charlottesville, Estados Unidos- están relacionados obviamente con el descenso y mantenimiento del peso corporal, pero no únicamente con él.Lo explica así: "La actividad física ofrece poderosos beneficios para la salud cardíaca y metabólica, incluso cuando la balanza parece no moverse" y dice que son "especialmente importantes" debido a que muchas personas con sobrepeso u obesidad ya tienen factores de riesgo cardiovasculares.Suscribite a Buena VidaCada quince días, Florencia Cunzolo te cuenta lo último para cuidar tu salud y sentirte bien. Registrate acá. En Estados Unidos (donde se redactó la declaración que, no obstante, ofrece recomendaciones aplicables a pacientes de todo el mundo), la obesidad afecta al 40% de la población. El exceso de peso y el sedetarismo contribuyen al desarrollo de los factores de riesgo (diabetes, hipertensión, dislipidemias) que impulsan las enfermedades cardiosvasculares, principal causa de muerte en el mundo. Una especie de círculo vicioso: más peso, menos movimiento, más enfermedad.En Argentina, no estamos mucho mejor. Según la última Encuesta Nacional de Factores de Riesgo (realizada en 2018, por lo que muestra una foto muy desactualizada), dos tercios de los adultos vivían con sobrepeso y obesidad y no cumplían por aquel entonces con el mínimo de actividad física recomendada. Casi cuatro de cada 10 viven con hipertensión y colesterol elevados (muchos sin saberlo y la mayoría mal controlados) y casi un 13% con diabetes (aunque estimaciones basadas en el alto subdiagnóstico indican que sería hasta el doble).Intervenir sobre el exceso de peso y la falta de movimiento, que están impulsando el círculo vicioso podría, de mínima, contribuir a desacelerar el avance de la prevalencia de esos factores de riesgo y, de máxima, empezar a revertirlo.¿Se puede bajar de peso haciendo solo ejercicio?Difícil, pero no imposible.La declaración científica resalta el hecho de que el ejercicio en sí rara vez lleva a una pérdida del peso corporal de un 5% o más, a menos que los niveles de actividad sean bastante altos, al menos entre 225 y 420 minutos de actividad física moderada a vigorosa por semana.Son muy pocas las personas (menos del 15%) que alcanzan una pérdida de peso clínicamente significativa solo a través del ejercicio."Para la mayoría de las personas, es poco probable que el ejercicio cardiovascular, sin cambios en la dieta, dé como resultado una gran cantidad de pérdida de peso. Los cambios en la alimentación siguen siendo el impulsor principal de la pérdida de peso", explicó Swift.No obstante, afirmó que la actividad física ejerce un "respaldo poderoso" cuando se combina con otras estrategias para bajar de peso, ya sea cambios en la alimentación, medicamentos (semaglutida, tirzepatida, entre otros) o cirugía.La declaración, titulada Papel de la actividad física en el tratamiento de la obesidad y la salud cardiometabólica, deja en claro una idea central: el ejercicio físico ejerce un rol clave en la pérdida y mantenimiento del peso, pero independientemente de eso, mejora “por derecho propio” los principales factores de riesgo cardiometabólico, como la hipertensión, la resistencia a la insulina y la dislipidemia (el colesterol y los triglicéridos altos).Es decir, regula mejor la presión arterial, la sensibilidad a la insulina, los niveles de colesterol y la aptitud cardiorespiratoria en adultos con sobrepeso u obesidad, más allá de la pérdida de peso, destacan los autores.