Quienes buscan perder peso no deberían dejar que el árbol de la revolución farmacológica —con Ozempic y sus análogos— les impida ver el bosque: la actividad cardiovascular (el ejercicio aeróbico que implica a grandes grupos musculares durante periodos prolongados) sigue siendo clave para alcanzar y mantener resultados.
Pero ¿cuánto y qué tipo de ejercicio aeróbico es necesario para modificar la báscula? Un reciente metaanálisis publicado en JAMA Network Open analizó 116 ensayos clínicos con casi 7.000 adultos con sobrepeso u obesidad y confirmó que incluso media hora semanal de ejercicio moderado o intenso produce ciertos efectos. Así, por cada 30 minutos, los participantes redujeron en torno a medio kilo, medio centímetro de cintura y un 0,37 % de grasa corporal, incluida tanto la visceral como la subcutánea.
Sin embargo, la mayor eficacia para quemar grasa se observa entre 150 y 300 minutos semanales de actividad aeróbica. Con solo media hora diaria, cinco días a la semana, es posible perder hasta 2,7 kilos. Si se aumenta la duración a una hora diaria en esos mismos días —es decir, 300 minutos semanales—, la pérdida puede alcanzar los 4 kilos. Superar ese umbral no parece aportar beneficios adicionales, algo que tiene sentido: cuanto más se pierde, menos queda por perder (no podemos evaporarnos).






