1. El viaje del Papa si no perteneces a la tribuEsta semana hemos vivido algunas estampas dif�ciles de borrar. La visita del Papa ha sido larga y variada; una aut�ntica gincana. Por unos d�as Espa�a ha parecido cat�lica, apost�lica y romana, y pr�cticamente nadie se ha esforzado por desentonar. Mientras tanto, sin hacer ruido, muchos agn�sticos hemos seguido el periplo de Le�n XIV por Madrid, Catalu�a y Canarias a medio camino entre el escepticismo y el inter�s. Aun desde la discrepancia, valoramos la cultura sobre la que se edific� Europa, nuestro para�so comprobado.Por otro lado, Robert Prevost parece m�s inteligente que su predecesor, al que no merec�a demasiado la pena escuchar. Adem�s, el viaje era interesante desde el punto de vista de la comunicaci�n: lo que el Papa ha desplegado en Espa�a es una estudiad�sima campa�a de marketing para proyectar su figura en todo el mundo. Una operaci�n dise�ada al mil�metro, retransmitida en directo, con im�genes potentes y mensajes muy medidos, con doctrina y con emoci�n.Le�n XIV se ha mostrado como una figura carism�tica que atrae a las masas. Tambi�n como una persona cercana, fotografi�ndose con ni�os y j�venes. Se ha presentado como un l�der centrado en los m�s vulnerables, abrazando a los m�rtires de nuestro tiempo: los inmigrantes. Ante el Congreso, y tras su primera enc�clica sobre la IA, ha afianzado su perfil pol�tico e intelectual. Y se ha mostrado autocr�tico hacia dentro al calificar de �plaga� el horror de los abusos sexuales en la Iglesia. As� que puede decirse que la operaci�n Espa�a ha sido un �xito para Prevost.2. 'Show', fuegos artificiales y el rid�culo de NoguerasQuienes no formamos parte de la tribu, no obstante, hemos observado algunos episodios del viaje con cierta incomodidad; con algo de pudor. Es inevitable: hay cabezas en las que las muestras multitudinarias de devoci�n a un l�der, sea el que sea, no acaban de encajar bien. Cuando a la devoci�n se suma el show, el encaje es a�n peor. La mezcla entre personajes televisivos, c�nticos cristianos, patronal y sindicatos que observamos en el Bernab�u estuvo cerca de una Noche de fiesta vaticana, no apta para el p�blico en general.Catalu�a fue m�s fina, pero tir� la casa por la ventana lanzando fuegos artificiales desde la Sagrada Familia y aquello parec�a la inauguraci�n de unas olimpiadas o de un mundial. Todo ha sido una especie de Bienvenido, Mr. Marshall, s�lo que en vez de inversiones americanas gan�bamos la bendici�n papal. Y para eso los pol�ticos, especialmente los de izquierdas, han bordado el papel. Se han puesto los primeros en la fila, buscando las c�maras, muy cerca de Le�n, como el ni�o que persigue al compa�ero m�s popular para ver si se le pega algo de su atractivo, de su poder.A diferencia de cualquier dirigente pol�tico o empresarial, el Papa no ha tenido oposici�n: el consenso a izquierda y derecha y los elogios desmedidos han sido casi sovi�ticos. Todos quer�an arrimarse a la nueva rock star. Y algunos han bordeado el rid�culo. El podio lo ha ocupado M�riam Nogueras cuando en el Congreso le retuvo pesadamente habl�ndole en ingl�s: �His Holiness, like Gaud�, I am Catalan...�. El murmullo en el hemiciclo fue atronador.3. Episodios 'VIP' y un consenso casi sovi�ticoYa en Barcelona, el ministro �scar Puente, al que cualquiera ver�a c�modo en el papel de sat�n, agarr� al Papa para contarle que se hab�a educado en el colegio San Agust�n de Valladolid y le entreg� la medalla de la Cofrad�a del Descendimiento que, seg�n dijo, quer�a hacerle llegar un cofrade de la ciudad. Despu�s lo tuite�. Y acto seguido, a polarizar otra vez.Por su parte, Ana Redondo, ministra de Igualdad, le dio una mariposa morada �por las madres a las que la violencia vicaria les ha arrebatado a sus hijas e hijos�. Un serm�n a cambio de otro, debi� de pensar. Tampoco despreci� su momento Salvador Illa, nacionalista moderado y cat�lico ferviente, que le habl� de la �naci�n� catalana. Y tendremos que jurar que nuestros ojos vieron a Pedro S�nchez, Bego�a G�mez y nada menos que 14 ministros -como no hay presupuestos ni legislatura, no ten�an nada mejor que hacer- asistiendo a la misa en Barcelona como si fuera La Casita de Bad Bunny (�un VIP, un VIP, ey�). Conven�a figurar y figuraron bien. Uno, dos, tres, cuatro... hasta 14 ministros, con lo dif�cil que es verlos a todos juntos en el Congreso.Y hay que comprenderlo: a Le�n XIV no le han encontrado facturas simuladas, cloacas, mordidas con mascarillas, joyas ocultas ni un millonario delito fiscal. Y eso suma puntos por aqu�. El Papa, con su blanco nuclear, su sonrisa apacible y su hablar firme pero suave, ha encarnado la promesa de honestidad y convivencia que tantos l�deres pol�ticos, en Espa�a y en el resto del mundo, han destruido. Si alg�n d�a le encuentran una caja fuerte con esmeraldas de Zambia y zafiros de Tailandia, no s� qu� vamos a hacer.
La 'operaci�n Espa�a' de Robert Prevost
1. El viaje del Papa si no perteneces a la tribu Esta semana hemos vivido algunas estampas dif�ciles de borrar. La visita del Papa ha sido larga y variada; una aut�ntica gincana....













