La conexión por alta capacidad entre el norte de la provincia de Cáceres y el centro de Portugal ha recibido un impulso definitivo. Tal y como adelantábamos en enero, una de las prioridades del Gobierno luso es la construcción del IC31, la carretera con perfil de autovía llamada a unir las localidades de Castelo Branco con el puesto fronterizo de Monfortinho, donde conectaría con la autovía EX-A1 extremeña. Una infraestructura, que la Alianza Territorial Europea (ATE) denomina la 'Autovía de la Esperanza', es el eslabón perdido de un eje estratégico: de los 588 kilómetros que separan Madrid de Lisboa por esta ruta, el 88% ya está en servicio. Sin embargo, restan unos 72 kilómetros entre Moraleja (España) y Castelo Branco (Portugal) que impiden el cierre de este corredor del interior peninsular.Ante esta situación, tanto agentes sociales como la Diputación de Cáceres, que hace un mes ya apoyó movilizaciones en la Raya, exigen que los compromisos políticos se traduzcan en partidas presupuestarias reales para que este itinerario sea una realidad en 2029. Sin embargo, en el lado español todavía queda pendiente de construcción el tramo final de la Ex-A1 de 18,5 kilómetros, entre Moraleja (Oeste) y la frontera portuguesa.¿Por qué considera Portugal esta obra una prioridad estratégica?A finales de marzo, el Gabinete portugués incluyó el proyecto del IC31 en el Programa Regional de Ordenamento do Território do Centro en el Diário da República (publicación oficial del Gobierno). De esta forma, sitúa el IC31 entre las cuatro grandes inversiones estratégicas en carreteras de su Región Centro, ya que supondrá la consolidación de esta zona en las conexiones internacionales con España y con el resto de Europa.El documento oficial defiende la necesidad de construir esta vía "lo más brevemente posible" para habilitar por fin un acceso eficiente a los grandes corredores nacionales. En la práctica, esto abriría una nueva puerta de entrada a Extremadura y conectaría directamente la red lusa con la autovía autonómica EX-A1 y, posteriormente, con la A-5 en dirección a Madrid.¿Qué beneficios económicos y sociales aportará la conexión por autovía?La reivindicación de esta infraestructura se plantea como una herramienta contra la despoblación. Según defiende la Alianza Territorial Europea, la autovía permitiría que el norte de Cáceres y la Beira Baixa dejen de ser periferia para competir en el mapa económico ibérico, ya que la conexión atraerá la llegada de empresas.Por su parte, la Diputación de Cáceres insistió en que mejores comunicaciones se traducen automáticamente en mejores servicios de salud, educación y turismo para comarcas como Moraleja, Coria o Plasencia, ya que, actualmente, consideran esta la frontera más pobre de Europa.¿Cuál es la inversión prevista y en qué estado técnico se encuentra el proyecto?El proyecto en el lado portugués contempla una inversión estimada que supera los 230 millones de euros. Según los datos recabados por el Partido Social Demócrata (PSD) de Castelo Branco, la obra se divide en dos grandes tramos:Tramo 1 (Castelo Branco - Nudo EN353): Con una inversión de 48 millones de euros, se encuentra ya en fase de proyecto de ejecución y tramitación ambiental.Tramo 2 (Nudo EN353 - Monfortinho): Es el tramo que llega hasta la frontera española, con un coste previsto de 187 millones de euros; actualmente tiene el Estudio Previo contratado y la evaluación ambiental en marcha.
Unir Lisboa y Cáceres en autovía: la prioridad de Portugal para completar el corredor internacional hasta Madrid
El gobierno luso oficializa el carácter estratégico del eje IC31 para conectar Castelo Branco con la frontera española.











