“No vayas donde te lleve el camino, ve donde no hay camino y deja un rastro”. Lo dijo Ralph Waldo Emerson, filósofo que se convirtió en un símbolo del espíritu emprendedor porque a finales del siglo XIX ya hablaba de crear oportunidades donde antes no existían, de la self-reliance —autosuficiencia o confianza en uno mismo—, un término que acuñó y con el que animó a las personas a confiar en su criterio incluso cuando toman decisiones poco convencionales.
La historia de Jara Escudero tiene mucho que ver con Ralph Waldo Emerson, porque cuando la mayoría de los itinerarios empresariales parecen conducir inevitablemente hacia las grandes ciudades, esta emprendedora oscense eligió la dirección contraria. Decidió quedarse en el pueblo donde nació y demostrar que la innovación no entiende de códigos postales. Desde Peralta de Alcofea, un pueblo de apenas 400 habitantes, esta naturópata y cosmetóloga ha impulsado un proyecto que cuestiona viejas certezas sobre el emprendimiento y abre nuevas posibilidades para quienes quieren desarrollar su futuro sin renunciar a sus raíces.
Se trata de CistusLab, una iniciativa que plantea la creación de un laboratorio cosmético compartido destinado a pequeñas marcas y productores. El proyecto ha sido reconocido con el segundo premio Rural Emprende Aragón 2026, un galardón que distingue iniciativas innovadoras capaces de generar actividad económica y oportunidades en municipios rurales.








