Casi todos los días piensa en dejarlo. Las noches sin dormir, los horarios de trabajo maratonianos, el peso de la responsabilidad y las horas dedicadas a cuadrar las cuentas son el día a día de Sandra de Blas desde que decidió montar una empresa de aperitivos de fruta deshidratada en un pueblo de 3.400 habitantes. A las afueras de Pedrajas de San Esteban, ubicado entre Valladolid y Segovia, está la nave industrial de NaturSnacks, el proyecto que la treintañera puso en marcha hace ocho años y con el que desafía el éxodo de las nuevas generaciones del mundo rural.
La nave es muy grande, pero en ella trabajan solo seis personas. Ana, la madre de De Blas, Beatriz, Noelia y Chari están en la pequeña línea de producción que han organizado para limpiar, seleccionar, cortar, deshidratar y empaquetar el producto. Ellas son las que visten redecilla blanca en la cabeza, pantalones y camisa de sanitario, zapatillas de plástico y guantes de látex mientras hablan y mueven cajas de naranjas de un lado para otro.
Tras lavar y pelar cada fruta, las piezas se cortan, se colocan manualmente en bandejas y se introducen en deshidratadores a baja temperatura, en torno a los 45 grados. El proceso dura entre 12 y 30 horas, según el tipo de fruta, y permite conservar el sabor, el color y la mayor parte del valor nutricional. La gama de productos es amplísima: ofrecen, según la temporada, manzana, pera, kiwi, mango, piña, naranja o caqui deshidratados.






