Embutidos La Hoguera factura 47 millones. Su papel es clave para evitar el éxodo de la población en San Pedro Manrique
La empresa Embutidos La Hoguera da empleo a 129 personas de manera fija, más de uno de cada cuatro residentes en San Pedro Manrique (Soria, 650 vecinos). No todos los empleados viven en el pueblo, pero la localidad resiste contra el invierno demográfico gracias a esta compañía de la industria chacinera. Trabaja el porcino desde 1986, pero viene de una iniciativa que cuatro jóvenes manriqueños alumbraron en 1972. La empresa defiende mantenerse en San Pedro Manrique pese a las dificultades inherentes, porque creen que en el municipio hay presente y futuro, y porque aumenta la calidad del producto. El gerente, Teo Martínez, segunda generación familiar al frente del negocio, va de cara: “La gran concentración en las ciudades es un problema estructural y creciente, queremos revertirlo”.
Visitar la sede del grupo implica pasar por una sala de reuniones presidida por varios jamones, cañas de lomo embuchado, sartas de chorizo aguardando comensal y los irresistibles torreznos, para los cuales ahora buscan el título europeo de Indicación Geográfica Protegida. El alcance de La Hoguera llega a los chavales, como se ve en un cartel de la puerta: pronto se celebrará el octavo concurso de dibujo infantil, con un cerdo en la imagen. Martínez, de 41 años, lleva al frente desde 2016, liderando una firma ya en rodaje como herencia del trabajo de su padre, Carlos, y de varios amigos que resistieron a la sangría demográfica de su época. Desde que el hijo manda se han vivido varias expansiones, el torrezno ha ganado protagonismo como referente provincial y las contrataciones siguen aumentando: en 2023 se dedicaron 5,5 millones de euros a una ampliación de 3.000 metros cuadrados destinados a una nueva sala de deshuese y una sala de loncheado, y en 2024 facturaron 47 millones, cifra que pretenden superar en 2025. Recientemente han vendido La Hoguera al conglomerado Congelados de Navarra, movimiento común en los grupos cárnicos, pero los jefes siguen siendo los mismos, y también la filosofía.






