La escena se ha vuelto normal. Ninguna de las mujeres que este sábado al mediodía tomaban un café en una de las cafeterías más populares del área central de Teherán llevaban velo. Esto ya no extraña a nadie como tampoco el que no se cubran la cadera como solía ser obligación –o lo sigue siendo, al menos legalmente– en la República Islámica. Llamaba la atención, eso sí, que un par de ellas llevarán sus brazos descubiertos, la nueva tendencia entre las más jóvenes este verano.El cambio que tomó fuerza con el movimiento Mujer Vida y Libertad en 2022 se aceleró de una manera inimaginable –como irónicamente también ha sucedido con muchos otros aspectos de la de la vida pública–, después de la llamada guerra de los 12 días lanzada por Israel y Estados Unidos hace exactamente un año y que para los iraníes, a pesar de los intervalos, no se terminará hasta que se firme con Washington el llamado “Memorando de entendimiento” que nunca antes había estado tan cerca, como lo confirmó el ministro de Asuntos Exteriores, Abbas Araqchi, el pasado viernes en una entrevista.Todos los medios proclaman que Irán ha sido el vencedor, apreciación que comparte la poblaciónEl primer ministro de Pakistán, país que ha liderando las negociaciones, incluso fue más allá y aseguró este sábado que podría estar listo en las próximas 24 horas. Pero momentos más tarde el portavoz del ministerio de Exteriores de Irán puso freno a las expectativas al asegurar que la firma no se llevaría a cabo el domingo. Y después fue el propio Donald Trump quién informó de que la firma estaba programada para hoy.La horas previas a la firma del memorándum con el que se pondría fin a la guerra han estado rodeadas no solo por las especulaciones sino también por las dudas. En Irán han circulado varias versiones de los 14 puntos del documento. Los medios más radicales, opuestos a cualquier tipo de acuerdo con Estados Unidos, publican textos en los que Irán sale extremadamente beneficiado mientras que los medios más cercanos al sistema son más mesurados. Todos, sin embargo, aseguran que la victoria es para Irán, apreciación que comparte la mayoría de la población.Aun así ninguno de los documentos parece coincidir con la versión escrita que aprobó Donald Trump, o así lo aseguró el presidente estadounidense en sus redes sociales. “No tienen nada que ver con los términos acordados en escrito”, dijo.“Yo no creo que terminen por firmar, los estadounidenses quieren todo para ellos y cambian de opinión constantemente”Este cruce de declaraciones hace que las dudas que rodean el futuro del llamado memorándum sean enormes en Irán. Y no solo dentro del sector más radical sino también entre la mayoría de la población sin importar cuál sea su posición frente al sistema. Nadie parece confiar en Donald Trump. “Yo no creo que terminen por firmar, los estadounidenses quieren todo para ellos y cambian de opinión constantemente”, explicaba Aria, un ingeniero que reconoce que se siente orgulloso de la manera como su país se ha defendido ante la agresión estadounidense-israelí.“Soy extremadamente crítico con las autoridades, pero sí reconozco que me han sorprendido con su capacidad militar para proteger nuestra soberanía, que es lo importante. Los problemas internos los solucionaremos nosotros”, dice este hombre que cree que en el caso de que el memorándum se firme, Washington no lo cumplirá.No es el único que lo piensa. De las 17 personas entrevistadas para este artículo, ocho argumentaron lo mismo. “Al final Washington querrá salirse con la suya”, dijo Gelareh, una contable de 38 años que estaba la cafetería.El ministro de Asuntos Exteriores explicó el viernes que este “acuerdo” estará dividido en dos etapas. El primero es el que estaría por firmarse e incluye temas sobre los que se podía llegar a un consenso como el estrecho de Ormuz. La segunda parte debería estar lista en 60 días. Esta incluiría negociaciones a fondo sobre el programa nuclear.“Estados Unidos ha matado a toda la cúpula militar y al Líder Supremo; hay millones de personas que no aceptará que se afirme un acuerdo con ellos”, explica Majid, un comerciante de 52 años que recuerda que desde el día del asesinato de Ali Jamenei, cientos de miles de personas en todo el país se lanzan a las calles noche tras noche para apoyar a la República Islámica, a la Guardia Revolucionaria y pedir que Estados Unidos se retire de la región.La mayoría de este sector de la población se opone a las negociaciones con Washington. “Para ellos -por las autoridades- es más fácil seguir en guerra que firmar la paz. ¿Cómo le van a explicar este acuerdo a esta gente que está en la calle?”, añade Majid que piensa que los retos para el sistema vendrán apenas se firme el memorándum.Para muchos en Irán no pasó desapercibido que solo hasta este sábado se anunciara las fechas del funeral del Ali Jamenei que se viene posponiendo desde comienzos de marzo. Las exequias se prolongarán seis días, del 4 de julio en Teherán, pasando por Qom, el vaticano del chiísmo, para terminar el 9 de julio en la ciudad de Mashad, de donde era originario.“Buscaran la manera de mantenerlos contentos (por los radicales), así que no es extraño que Mujtaba aparezca en los próximos días”, dijo Gelareh, la contable que como el resto de mujeres del café no llevaba su cabeza cubierta ni su cadera tapada, la nueva normalidad.