El Gobierno del reformista Masud Pezeshkian asume que hay quejas por “exhibicionismo” femenino, pero mantiene su defensa de “las libertades individuales”
La batalla cultural por el uso del velo se ha recrudecido en las últimas semanas en Irán con llamamientos de los conservadores a volver a imponer el estricto código de vestimenta islámico e incluso el despliegue de personal ante lo que consideran “exhibicionismo” femenino. En las calles de Teherán se vive una clara relajación de las estrictas normas de vestimenta de las mujeres con melenas al aire, faldas y camisetas de tirantes, en una cuestión que va más allá de la mera estética y supone un gesto de desobediencia civil frente a la República Islámica.
El velo, mucho más que un trozo de tela, se encuentra en el centro de una batalla cultural y social en el país desde la muerte de la joven kurda Mahsa Amini bajo custodia policial tras ser detenida por la Policía de la moral por no llevar bien puesto el hiyab, el 16 de septiembre de 2022, lo que provocó fuertes protestas.
En medio de estas tensiones, el Gobierno del presidente reformista Masud Pezeshkian dejó de aplicar desde finales de 2024 las leyes que castigan la falta de uso del velo. De hecho, paralizó una legislación que endurecía los castigos. Ahora, figuras conservadoras le están plantando cara por ello.







