El pasado domingo, después de que el Papa recordara ante una impresionante multitud de 1,2 millones de personas en Madrid que los auténticos valores cristianos son incompatibles con algunas posiciones políticas ―“Nadie puede arrodillarse ante el Señor y despreciar al hermano”, dijo León XIV―, algunos altos cargos del PP se revolvieron en sus asientos. Venían de escuchar el día anterior al Pontífice un potente discurso con gran carga política en el Palacio Real, donde invitó a “apreciar la complejidad y estudiarla, aprender a no negarla y vivirla como una bendición, huir de esos enfoques identitarios que parecen aclararlo todo, pero que pueblan el mundo de fantasmas y enemigos”. Las palabras del Papa resonaron en las conversaciones privadas entre varios de los políticos de la derecha que asistieron a los actos. “Nos ha enmendado la plana”, le dijo un dirigente popular a otro a modo de confesión. Y todavía les quedaba el lunes, en el Congreso, donde el Papa fue aún más contundente y enfatizó ante los diputados y senadores que “allí donde una persona es discriminada por su origen nacional, étnico, religioso o lingüístico, o por su condición económica o social, se vulnera gravemente el principio universal de la igual dignidad de todos los seres humanos”.Una reflexión que era un torpedo directo contra la línea de flotación de la “prioridad nacional” que el PP y Vox acaban de pactar en tres comunidades autónomas y cuya filosofía es precisamente la discriminación de los extranjeros en el acceso a las ayudas públicas por detrás de los nacionales. En el hemiciclo, León XIV reconvino a los políticos españoles por la crispación ―“la firmeza no exige desprecio; la discrepancia no conlleva humillación”, defendió― y les llamó a “desarmar el lenguaje”. “Después de oír al Papa en el Congreso, todos teníamos algún motivo para escondernos un poco debajo del escaño”, admite gráficamente un dirigente popular. “Nosotros, por la inmigración; y la izquierda, por el aborto y la eutanasia”. León XIV ha dejado en su viaje a España mensajes para todo el arco político, pero su crítica de los discursos identitarios y de la polarización, su defensa del multilateralismo y la paz y sobre todo de la dignidad de los inmigrantes lo ha convertido en una figura para la izquierda, mientras que la derecha, y sobre todo la extrema derecha, todavía está descolocada y calibra cómo encajar que su líder espiritual le haya leído la cartilla.En el PP, muchos dirigentes admiten el impacto en su fuero interno del mensaje del Papa. “Me ha hecho pensar mucho”, reconoce una dirigente de la cúpula del PP, que dice ser católica practicante “a su manera” y que recuerda que “el humanismo cristiano está en el primer punto de los estatutos del PP”. El líder del PP sostuvo que comparte “de la A a la Z” el discurso de León XIV. “Me siento interpelado por todo lo que ha dicho el Papa”, reconoció Alberto Núñez Feijóo. La principal contradicción para el PP es su discurso sobre la inmigración. Por un lado, los populares buscan una sintonía con el electorado católico y se sienten herederos del humanismo cristiano; por otro, han girado hacia políticas de mano dura con los inmigrantes que relacionan el fenómeno migratorio con la inseguridad y la delincuencia y acaban de suscribir tres acuerdos de gobernabilidad autonómica con Vox que proclaman la “prioridad nacional” frente a los extranjeros. Esos pactos incluyen medidas como el rechazo a acoger a más menores extranjeros y la supresión de ayudas públicas a las ONG que trabajen con inmigrantes. El PP también se ha opuesto a la regularización extraordinaria del Gobierno (pese a que en un primer momento votó a favor de su toma en consideración) y Feijóo la ha terminado calificando como “inhumana, injusta, insegura e insostenible”. Frente a ello, el final del viaje de León XIV, con la imagen del Papa abrazando inmigrantes en Canarias, condensa una forma de entender la inmigración radicalmente distinta a la que domina hoy en buena parte de las derechas europeas y en la española. La fotografía de Prevost en el muelle de Arguineguín ha funcionado como una poderosa metáfora de una visión humanista que pone la compasión por delante del miedo y la sospecha, los sentimientos que dominan ahora el discurso de los conservadores para afrontar el fenómeno. La contradicción no ha pasado desapercibida dentro del propio PP. Aunque la dirección insiste en que mantendrá su rumbo, el mensaje del Papa ha abierto una discusión incómoda sobre hasta qué punto el PP puede seguir endureciendo su discurso migratorio sin entrar en conflicto con una tradición humanista y cristiana que forma parte de su propia identidad política. “Lo peor es que hemos endurecido la posición sobre la inmigración por tacticismo electoral”, reflexiona un alto cargo del PP . “Espero que el discurso del Papa tenga alguna influencia, al menos en que no vayamos a más, o que se rebaje un poco”, confía este dirigente del sector moderado. “El endurecimiento del PP tiene que ver mucho también con las corrientes europeas; la CDU alemana está en esa misma línea”, apunta otro dirigente popular, que lo ve en cambio como inevitable. Las dinámicas europeas van en la misma dirección restrictiva, con la excepción del Gobierno español de Pedro Sánchez, que rema a contracorriente. Este viernes entró en vigor el nuevo Pacto Europeo de Migración y Asilo de la Unión Europea, que restringe el acceso al derecho de asilo y refuerza los mecanismos de control y devolución en las fronteras exteriores de la Unión. “Desgraciadamente, el discurso de la inmigración ha calado”, añade este dirigente del PP, “y si no lo endureces, te estás quedando fuera. ¡Pero si hasta los votantes del PSOE compran la prioridad nacional!”, exclama, en referencia a que los últimos sondeos en España han revelado una brecha también en el electorado socialista, aunque el respaldo a la prioridad nacional no es mayoritario entre los votantes del PSOE.Muchos dirigentes del PP se agarran precisamente a las encuestas para justificar su posición sobre el fenómeno migratorio. “El Papa ha hablado desde una visión pastoral, pero no va a cambiar nuestra dirección política. Tenemos encuestas en las que el rechazo a la inmigración aumenta casi cada semana en el electorado del PSOE”, sostiene un miembro de la cúpula popular. La dirección del PP insiste en que no solo es que el electorado de la derecha pida más mano dura contra los extranjeros, sino que también entre los votantes de la izquierda se abren camino esas posiciones. Una encuesta de 40dB. para EL PAÍS del pasado mayo reveló que la regularización extraordinaria divide a la población española. El sondeo también reflejó que en el acceso a ayudas públicas la opción más popular es la de “dar prioridad a la población española” (44,2%), frente al 31,8% que consideraba que se debe “tratar a todas las personas por igual, sin establecer prioridades” y el 19,3% que es partidario de que los primeros beneficiarios sean “las personas con mayor arraigo en el país”. Aunque esos porcentajes variaban notablemente según la intención de voto y el criterio de dar prioridad a la población española es el favorito (73,4%) de los votantes de Vox y del PP (54,7%), mientras que bajaba al 26,7% en el caso del electorado socialista; al 14,4% del de Sumar y al 10,4% de Podemos.Pese al impacto de la visita de León XIV, la dirección nacional del PP deja claro que no tiene intención de modificar su estrategia. “Nuestra posición sobre la inmigración no se altera por la postura del Papa”, remarcan fuentes de Génova. “Va a tener la misma influencia que en el Gobierno sus palabras sobre el aborto”, inciden, metiendo el dedo en la llaga a la izquierda porque el Pontífice también manifestó su rechazo a la interrupción voluntaria del embarazo y a la eutanasia. Frente al entusiasmo que mostró Feijóo tras escuchar en el Congreso a León XIV, cuando dijo que compartía íntegramente sus palabras, en Génova precisan que están de acuerdo con su discurso “con matices”, y resaltan que coinciden con Prevost “en que hay que trabajar en los países de origen”. El PP y Vox afrontan ahí otra contradicción, porque sus pactos autonómicos han recortado todo el presupuesto a la cooperación al desarrollo. Pero la posición del PP no es monolítica y dentro del partido conviven sensibilidades muy distintas. El caso más llamativo es el de la presidenta de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, que casi cada semana tiene choques con Vox en la Asamblea regional por este asunto. El presidente andaluz, Juan Manuel Moreno, también se ha opuesto a la “prioridad nacional”, aunque ahora tiene que pactar con Vox para ser investido y los de Abascal le han puesto esa condición encima de la mesa. La pregunta es si el paso de León XIV por España dejará algún poso, al menos por haber agitado las conciencias en los dirigentes más católicos de la derecha. “En la primera propuesta para la regularización extraordinaria de inmigrantes que promovió Cáritas, el PP votó que sí; claro que el partido no es ajeno a lo que plantea la Iglesia y todo el mundo tiene que reflexionar”, apunta un dirigente del PP, que duda, sin embargo, de sus efectos a largo plazo. “Pero no sé lo que va a durar el impacto de la visita del Papa y tengo mis dudas de que sea mucho”. “A todo el espacio de la moderación, tanto en la derecha como en la izquierda, la visita del Papa le ha venido muy bien, y en cambio a los flancos radicales, fatal”, analiza este veterano popular, que abre el foco. “León XIV ha tenido un discurso antifrentista; en Barcelona también se atrevió a proclamar la igualdad frente a los separatistas”. En paralelo, en Génova ironizan con “las conversiones al catolicismo con fervor de los ateos” y se quejan de la utilización que sostienen que el Gobierno ha hecho de León XIV. “Es obsceno cómo Sánchez ha utilizado la visita del Papa”, critican en el núcleo duro de Feijóo, donde esas quejas sirven también para justificar que el paso de Prevost por España no tiene pinta de ir a cambiar nada.
El discurso del Papa sobre la inmigración sacude al PP: “Nos ha enmendado la plana”
Aunque la dirección insiste en que mantendrá su rumbo, el mensaje de León XIV abre una discusión incómoda sobre hasta qué punto el PP puede seguir endureciendo su discurso migratorio















