También un Papa puede inclinarse. León XIV lo hizo esta mañana “ante la dignidad de los migrantes”. Una dignidad que, recordó después, “no tiene pasaporte ni pierde valor al cruzar una frontera”. No solo con palabras: inclinó su cuerpo en uno de los lugares donde la inmigración deja de ser un debate teórico y se convierte en una realidad hecha de rostros, sufrimiento y esperanza.El pontífice ha lanzado este jueves un mensaje claro y contundente desde el muelle de Arguineguín, en Gran Canaria, destino de los cayucos que llegan de África. No se trata de un lugar cualquiera: en 2020 fue conocido como el ‘muelle de la vergüenza’, ya que más de 2.000 migrantes fueron hacinados en un espacio con capacidad para unos 400. Se confía en que, tras la visita del papa, este muelle deje de ser el de la vergüenza para convertirse en el de la esperanza; la esperanza de aquellos que llegaron con vida a tierra y emprendieron una nueva vida.Desde allí, con Pedro Sánchez entre los asistentes, el Pontífice salió en defensa de la dignidad humana de los migrantes y dirigió un mensaje especialmente severo a los gobiernos nacionales y a Europa. “Este drama debe convertirse en un examen de conciencia (...). Europa no puede proclamar la dignidad humana y acostumbrarse a que el Mediterráneo y el Atlántico sean cementerios sin lápidas”, afirmó.El papa León XIV recibe un regalo de manos de un migrante senegalés en el encuentro con más de un millar de inmigrantes en el muelle de ArguineguínAngel Medina G. / EFELeón XIV ha llamado a los países de origen a crear condiciones de paz, justicia y desarrollo; a los de tránsito, como España, a proteger y no dejar a los débiles en manos de redes criminales y también a la comunidad internacional, a la que reclamó una cooperación “eficaz y perseverante”.La política comunitariaEl mensaje se produce a pocas horas de la entrada en vigor del Pacto de Migración y Asilo, la nueva arquitectura migratoria de la Unión EuropeaLas palabras fueron firmes, pero también hubo un gesto destinado a quedar grabado en la memoria de muchos de los presentes: una corona de flores lanzada al mar mientras sonaba Nube de hielo, una de las melodías más emblemáticas del folclore canario. León XIV conoce la fuerza de los símbolos y también la importancia de los tiempos. Ningún Papa había visitado nunca el archipiélago y su llegada a Gran Canaria se produce precisamente en la víspera de la entrada en vigor del Pacto Europeo de Migración y Asilo, la gran apuesta de Bruselas para gestionar los flujos migratorios en los próximos años, optando por la ‘vía Meloni’ y la deportación a terceros países.Incluso el papa llamó a la Iglesia, para que se deje interpelar y no dejar que la acogida al migrante sea algo secundario ni se deje en manos solo de los voluntarios. León XIV se dirigió, en definitiva, a los que tienen responsabilidades decisivas: autoridades civiles, parlamentos, gobiernos y organizaciones internacionales, entre otros, para no solo gestionen llegadas y distribuyan cifras.“Cada barca que llega no trae sólo migrantes, trae consigo una pregunta, ¿qué mundo hemos construido si tantos hermanos tienen que arriesgar la muerte para buscar vida?”, señaló León XIV, invitando a la reflexión individual y colectiva sobre la mala gestión que se está haciendo de la migración. El Papa clama por el derecho a migrar por vías legales y seguras y también por el derecho a quedarse en el paísLeón XIV, que se emocionó en varios momentos del acto, reclamó “vías legales y seguras” para la migración y defendió de forma reiterada la dignidad humana del migrante, “que no tiene pasaporte ni pierde valor al cruzar una frontera” para buscar una vida mejor. Por eso mismo, reclamó además de las vías legales, rescate, asistencia, cooperación real contra los traficantes, protección efectiva a las víctimas y procesos serios de acogida e integración.Pero, al igual que defendió el derecho a migrar cuando la vida se ve amenazada reclamó políticas que permitan a las personas vivir con dignidad en su propia tierra. “También está el derecho a no tener que migrar. No nos podemos acostumbrar a contar muertos”, insistió el papa, que criticó la indiferencia de los que permiten que los pobres “sean tragados por la explotación o por el olvido”.León XIV expresó su confianza en que la historia no tenga que acusar a la humanidad de haber convertido el dolor de los que sufren en el paisaje habitual de las costas europeas. “Cada vida que llega nos pregunta qué queda de nuestra humanidad”. El Papa en el muelle de Arguineguín CIRO FUSCO / EFEEl papa tuvo palabras también para la isla de El Hierro, que, pese a ser uno de los destinos de los cayucos que salen de África, ha quedado al margen del viaje por problemas logísticos y de capacidad. “Esa isla pequeña en extensión es grande en humanidad”, indicó.Antes del discurso del papa, tomaron la palabra Tito Villarmea, patrón de la Guardamar Urania y que ha participado en el rescate de más de 20.000 personas; una mujer que llegó en cayuco y que fue víctima de trata. Una voluntaria, que llegó a las islas desde Nigeria, leyó su intervención, ya que su caso está judicializado y tiene que preservar su identidad. Su duro relato, de maltrato y abusos, emocionó al papa y a la mayoría de los asistentes al acto. “Elegí cruzar, gracias a Dios, la patera llegó a la orilla, pero el sufrimiento no quedó ahí. Quedé embarazada de un hombre de la mafia; me quitaron a mi bebé para prostituirme y me separaron de mi hijo”, indicó en el relato. “No son solo números o expedientes”, apunta León XIV a los migrantes“No sois números ni expedientes. Ustedes son personas con una familia y una casa dejada atrás”, les indicó el papa, que tuvo palabras cariñosas y efusivas para cada uno de ellos.Tras ella, intervino María Fernánda López, una mujer latinoamericana que llegó a Canarias en 1987 y que, aunque lo pasó mal a la llegada y tuvo incluso que dormir en la calle, hoy tiene una empresa con seis empleados. Esta mujer agradeció la acogida y las oportunidades que la ha brindado Gran Canaria y su gente. Ella es el ejemplo de la esperanza de la migración, que proclama el papa. El papa León XIV es recibido por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, tras aterrizar en la Base Aérea de Gran Canaria en un vuelo procedente de Barcelona Elvira Urquijo A. / EFEAnte estos testimonios el papa lanzó un mensaje claro: “No sois números ni expedientes. Ustedes son personas con una familia y una casa dejada atrás”, les indicó con cariñosas y efusivas para cada uno de ellos. En el caso de la mujer de trata, le señaló que, aunque “otros pusieron precio a su cuerpo, Dios nunca la ha dejado de mirar como alguien invaluable”. Al patrón de Salvamento Marítimo le agradeció esa capacidad de no mirar a cada migrante “como uno más, como una categoría o como una cifra”. “Solo entonces comprendemos que esa niña que está en un cayuco podría ser nuestra hija”, señaló.Tras su discurso el papa bendijo una cruz realizada con madera de cayucos y realizó una ofrenda floral en homenaje a todos los que han muerto en el mar tratando de llegar a Canarias. Solo en lo que llevamos de año han fallecido más de 600 personas en la Ruta Atlántica de la migración, la más mortífera del mundo, según los datos de Caminando Fronteras. Posteriormente, el papa ha rezado junto a la talla de la Virgen del Carmen, la patrona de los pescadores de Arguineguín y la primera imagen que ven los migrantes a este muelle, que en 2020 fue conocido como el ‘muelle de la vergüenza’, ya que más de 2.000 migrantes fueron hacinados en un espacio con capacidad para unos 400. Se confía en que, tras la visita del papa, este muelle deje de ser el de la vergüenza para convertirse en el de la esperanza; la esperanza de aquellos que llegaron con vida a tierra y emprendieron una nueva vida.El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, junto a cuatro ministros han querido estar en este acto, que es uno de los ejes centrales del viaje del papa a España. No hay que olvidar que esta visita se fraguó con el papa Francisco, que quería venir a Canarias para estar cerca de su pueblo y poner el foco en la migración y el abandono que sufrían las islas del resto de instituciones españolas y europeas en plena emergencia humanitaria. También ha acudido el presidente de Gobierno de Canarias, Fernando Clavijo, y como líder invitado por el Ejecutivo regional, el lehendakari, Imanol Pradales.Tras concluir, el ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres, ha aplaudido el discurso del papa, “ya que los parlamentos e instituciones deben buscar soluciones y respuesta a los territorios frontera como Canarias”, según señaló.
Duro reproche del Papa a Europa desde Canarias por mirar hacia otro lado ante la inmigración
León XIV se reúne con migrantes en Arguineguín y lanza un grave mensaje a los gobiernos europeos: “No puede proclamar la dignidad humana y acostumbrarse a que el Mediterráneo y el Atlántico sean cementerios sin lápidas”










