La visita del papa a Canarias, última etapa de su periplo por España, tiene el objetivo de marcar como mensaje nítido en esta visita la dignidad humana del migrante. En el mismo muelle de Arguineguín, en Las Palmas de Gran Canaria, donde en 2020 se hacinaron miles de personas en condiciones "deplorables", lo que llevó a su bautizo como el puerto de la Vergüenza, León XIV lanzó un meridiano aviso: "No podemos acostumbrarnos a contar muertos. La dignidad humana no tiene pasaporte ni pierde valor al cruzar una frontera". PublicidadCanarias se convirtió entonces en un tapón migratorio de la Europa continental a costa de la vulneración de los derechos fundamentales de miles de personas migrantes. "Son lugares jaula con hacinamiento, inseguridad jurídica e insalubridad que, junto a las deportaciones y otros obstáculos, conforman una telaraña de la que es difícil escapar", consideraron 54 asociaciones e Irídia, Centro por la Defensa de los Derechos Humanos, en un contundente informe titulado Vulneraciones de derechos humanos en la Frontera Sur: Gran Canaria y Melilla.El papa fue este jueves muy claro: "No se puede hablar de dignidad y dejar que los mares sean cementerios", dijo. "No basta gestionar llegadas, distribuir cifras, reforzar fronteras o lamentar las muertes cuando ya han ocurrido", añadió, recoge EFE. "No basta gestionar llegadas, distribuir cifras, reforzar fronteras o lamentar las muertes cuando ya han ocurrido. Cada barca que llega no trae sólo migrantes; trae consigo una pregunta: ¿qué mundo hemos construido, si tantos hermanos tienen que arriesgar la muerte para buscar vida?"."La acogida del migrante no puede ser algo secundario ni delegada únicamente a algunos voluntarios", lanzó. "No podemos pasar de largo ante los cayucos y las pateras", agregó, recoge EFE."La dignidad humana —reflexionó el pontífice— exige vías legales y seguras, rescate y asistencia, cooperación real contra los traficantes, protección efectiva a las víctimas, procesos serios de acogida e integración, y políticas que permitan a cada persona vivir con dignidad en su propia tierra". Publicidad"Si bien existe un derecho —manifestó— a buscar refugio cuando la vida es amenazada, también existe el derecho a no tener que migrar: el derecho a permanecer en la propia casa sin hambre, sin guerra, sin persecución, sin violencia, sin que la tierra se vuelva inhabitable, sin que la corrupción robe el pan de los pobres, sin que las armas destruyan el futuro de los niños"."Aquí, junto al mar, cada vida que llega nos pregunta qué queda de nuestra humanidad. Tarde o temprano, se sabrá si supimos custodiarla o si dejamos que la indiferencia hablara por nosotros", cerró León XIV.