Las Palmas de Gran Canaria (EFE).- Canarias era el lugar donde el papa Francisco había puesto sus ojos tras abrir su pontificado con los migrantes en Lampedusa (Italia) y su sucesor, León XIV, ha querido convertirlo en referencia de su viaje a España, para lanzar un firme mensaje a Europa sobre su política de fronteras.

«No podemos acostumbrarnos a contar muertos. La dignidad humana no tiene pasaporte ni pierde valor al cruzar una frontera», ha clamado el papa desde el muelle de Arguineguín (Gran Canaria), uno de los epicentros de la Ruta Atlántica, a solo 24 horas de que los Veintisiete comiencen a aplicar su nuevo Pacto de Migración y Asilo.

La inmigración fue cuestión central en el pontificado de Francisco y León XIV no solo ha recogido su legado, sino que está reforzando las bases del discurso de la Iglesia en esta materia, con continuos mensajes y símbolos, como el que ha protagonizado en Arguineguín al recordar a los fieles que es el depositario del ‘anillo del pescador’ y del mandato evangélico de salvar a los hombres del mar.

El papa León XIV recibe flores de dos voluntarios para protagonizar una ofrenda floral en el muelle de Arguineguín (Gran Canaria) en recuerdo de los migrantes muertos en la travesía. EFE/ Angel Medina G. POOL