Con 71 años recién cumplidos, el sacerdote español Alejandro Moral Antón puede dar testimonios de acontecimientos significativos en la historia reciente de la Iglesia. Durante 12 años acompañó en Roma como vicario general al padre Robert Prevost –hoy papa León XIV- y luego lo sucedió como prior general de la Orden de San Agustín. Ambos dirigieron sucesivamente la comunidad agustina, que tiene unos 2800 frailes en más de 45 países, de los cuales unos 1800 son sacerdotes.Los días en que la Iglesia eligió los últimos cuatro papas –desde Juan Pablo II al actual- encontraron al padre Alejandro en Roma. Y hoy celebra misa y conversa con los fieles en la parroquia porteña de San Martín de Tours, en Palermo, adonde llegó como vicario parroquial.Moral Antón conoce muy de cerca a León XIV y, pasado un año de la elección del Papa, entiende que sus principales desafíos conforman un trípode: el orden social, la paz en el mundo y la unidad en la Iglesia.“No podemos continuar con divisiones absurdas. El Papa nos propone que mantengamos y defendamos la paz. Los políticos son los primeros que deben preservarla”, advierte el padre Moral Antón, al recibir a LA NACION en la parroquia que atienden los padres agustinos, en la calle San Martín de Tours y Figueroa Alcorta.Moral Antón fue el prior general de los agustinos entre abril de 2013 –semanas después de la elección del papa Francisco- hasta septiembre de 2025, cuando su anterior jefe Prevost se había convertido en papa. León XIV lo visitó cinco días después de su asunción papal y dos semanas más tarde para saludarlo por su cumpleaños. Como muchos fieles, hoy está a la espera de que el Vaticano confirme si se concreta un viaje del Papa a la Argentina.Alejandro Moral Antón el año pasado en Roma, junto al Papa León XIVDomenico Stinellis - AP-¿Cómo nació su vínculo con los agustinos?-Nací en un pueblo de Burgos que se llama La Vid, cuya construcción más emblemática es el Monasterio Santa María de La Vid, fundado en el siglo XII por la Orden Premostratense, que en 1867 pasó a la Orden de San Agustín. En 1978 fui enviado a estudiar a Roma y cuando estaba allí fue elegido papa Juan Pablo II.-¿Cuándo y dónde conoció a Robert Prevost?-Prevost llegó en septiembre de 1981 a Roma para estudiar y allí nos conocimos. Compartíamos momentos de oración, así como el desayuno, el almuerzo y la cena en el refectorio. Nuestras habitaciones eran vecinas y conversábamos. Ambos nacimos en 1955 y tenemos la misma edad, aunque yo cumplo el 1° de junio y él en septiembre. En 1983 yo volví a España como profesor y miembro del equipo de formación de la orden.-¿Tuvo usted en ese tiempo vínculos con la Argentina?-En 1994 me eligieron prior de la provincia agustina de España, que tiene jurisdicción sobre la Argentina y Brasil. Pocos años después, Prevost fue elegido provincial en Chicago. En 2001, en el Capítulo General de la orden los dos llegamos a la instancia final y él fue elegido superior general. Era el 14 de septiembre, día de su cumpleaños, y me pidió que lo acompañara como vicario general.-¿Cómo define al Papa?-Es muy equilibrado y reflexivo. Estudió Derecho y conoce muy bien la Curia romana y el funcionamiento de las diócesis. Tiene una formación muy completa y es muy piadoso y creyente. No es de excesivas palabras, pero mantiene un dialogo abierto con todos.Moral Antón conoce muy de cerca a León XIV y, pasado un año de la elección del Papa, entiende que sus principales desafíos conforman un trípode: el orden social, la paz en el mundo y la unidad en la Iglesia-¿Qué vivencias le transmitió de su etapa como misionero en Perú?-Llevó una tarea social. Lo marcó su experiencia como misionero y el encuentro con gente sencilla, personas que hablan con la mirada y con el corazón, en lugares de difícil acceso, adonde debía desplazarse a caballo. Todo eso le dejó una impronta.-¿Qué situaciones difíciles enfrentó?-La pandemia, en zonas extremadamente vulnerables. Francisco lo nombró en 2020 administrador apostólico de la diócesis del Callao, donde debió resolver un grave conflicto que involucraba al obispo local. También integró en el Episcopado peruano la Comisión de Protección de Menores, por las denuncias de abusos, y acompañó a las víctimas en el escándalo del Sodalicio de Vida Cristiana, que finalmente fue suprimido.-¿Cómo obispo en Chiclayo mantuvo cercanía con los agustinos?-Siempre fue y se sintió agustino. El 13 de mayo del año pasado fue a comer con nosotros y nos dijo: “Llevo cinco días como papa y la vida me ha cambiado completamente. Pero lo que no me va a cambiar ni voy a dejar de ser nunca es ser agustino”. Conmigo ha tenido siempre una muy buena relación y varias veces le he dicho: “Eres el obispo agustino más agustino que hay”.Nicolás Suárez-¿Cuál es la característica de los agustinos?-Vivir en comunidad, en comunión. La regla nos pide ser “un solo corazón y una sola alma en la caridad en Dios”. Sin la caridad es imposible. Tenemos nuestras cosas, pero si uno no perdona, la comunión se rompe. Tiene que ser desde Dios. Es la comunión, la fraternidad y la interioridad. San Agustín decía: “No vayas a buscar afuera lo que tienes dentro de ti”. Otra característica es el estudio y el servicio a la Iglesia.-¿Qué impronta dejó Francisco en la Iglesia?-Francisco dejó muchas cosas. Era un hombre que a mí me interrogaba siempre. Su vida, su austeridad, su claridad. Ha sido malinterpretado por muchos medios. Me enseñó siempre. Yo iba a verlo, al menos, una vez al año y, a veces, más, para dialogar con él, ver algunos temas, cómo llevar adelante la orden. Una vez le solicité audiencia a través de Prevost, el papa actual, porque él venía a visitarnos, a rezar y a comer. Yo le comentaba si podía llevarle una carta y él lo hacía con mucho gusto.-¿Qué desafíos enfrenta León XIV?-Hay tres desafíos: el orden social, la paz en el mundo y la unidad en la Iglesia. No podemos continuar con divisiones absurdas. En Argelia, donde el Papa estuvo en abril, las Hermanitas de los Pobres tienen cerca de la Basílica de San Agustín en Hipona –hoy Annaba- una residencia en la que atienden a ancianos musulmanes y construyeron una mezquita dentro del monasterio para que le recen a Alá. Es lo más bonito. Alá es Dios, también, hay que rezarle. Y no estoy diciendo una herejía.-¿Eso provocó reacciones?-Ningún problema. Es la comunión verdadera. Las religiones tenemos que llegar a una comunión, a querernos todos y a defender todos la paz. No hay otra.Como muchos fieles, hoy está a la espera de que el Vaticano confirme si se concreta un viaje del Papa a la Argentina-¿Hoy en el mundo la paz está en riesgo?-La paz está en riesgo y hay una persecución a los cristianos. No puede ser que estemos viviendo así. Hay grupos que eliminan a otros.-¿Cómo evalúa la respuesta de León XIV a Donald Trump, cuando rechazó el concepto de “guerra justa” y le dijo que no le tiene miedo?-El Papa nos propone que mantengamos y defendamos la paz. Los políticos son los primeros que deben preservarla. Pero han perdido el sentido común de gobernar, que es buscar el bien común. Y el bien común no es nunca la guerra. La guerra tiene que ser evitada.-¿Esa pérdida del bien común se refleja en los gobiernos actuales?-Mucho más que cuando yo era joven. Por mi tarea y mi misión yo he dado vueltas al mundo. He visto y conocido a gobernantes europeos, conozco desde Singapur y Kuala Lumpur a Australia, Sudáfrica, los países de Europa, Asia, África y América Latina. Hay una corrupción impresionante en el mundo y en los grupos políticos de gobierno. Solo les importa gobernar ellos y son capaces de vender el país para lograrlo. No puede ser.-¿La prédica de la Iglesia es insuficiente para que eso cambie?-Tenemos que anunciar más. Por desgracia no se escucha la voz de la Iglesia. -¿Está en la agenda del Papa un viaje a la Argentina?-No lo sé, pero aunque lo supiera no podría decirlo hasta que no sea oficial. Nuestro deseo es que pueda venir a Perú y a la Argentina. Con Francisco yo hablé sobre su relación con la Argentina.-¿Y qué le decía?-Aunque nunca me lo explicitó totalmente, creo que no vino a la Argentina porque no le gustaban las aclamaciones. Era tan austero, que rehuía a eso. No le gustaban para nada las celebraciones en su nombre. Si bien algunos lo criticaban, sabía que la mayoría lo iba a aplaudir.-Pero Francisco hizo viajes en los que fue aclamado.-Era distinto, porque no era su gente.Ideas