Religi�nEntre los pilares de la espiritualidad agustiniana destacan la devoci�n a la Virgen Mar�a, la dedicaci�n a los estudios, particularmente en filosof�a y teolog�a, y la misi�n educativaEl Papa Le�n XIV, desde el Vaticano, en imagen de archivo.APClaudio Del FrateCorriere della Sera Actualizado S�bado,
junio
09:00La Orden de San Agust�n, a la que pertenece el Papa Le�n XIV, fue fundada oficialmente en el siglo XIII y ha desempe�ado un papel relevante tanto en la misi�n evangelizadora como en la vida intelectual de la Iglesia. Su historia, marcada por la expansi�n global y por momentos de crisis, ha producido figuras de gran peso como Mart�n Lutero y Gregor Mendel.El Papa Le�n XIV, que va a estar en Espa�a de visita oficial del 6 al 12 de junio, proviene de esta orden religiosa. �l mismo lo record� durante su primer discurso desde el balc�n de la Bas�lica de San Pedro, al saludar a los fieles, tras haber sido elegido como Papa. No es casual que escogiera el nombre de un pont�fice que, en su momento, fue clave para la supervivencia de los agustinos: Le�n XIII.La fundaci�n formal de la orden data del 16 de diciembre de 1243, cuando el Papa Inocencio IV convoc� a diversas comunidades erem�ticas del Lacio a unirse en una sola congregaci�n.Durante el Renacimiento, en plena efervescencia del Humanismo, la orden vivi� su mayor auge, con la apertura de misiones en Am�rica, Asia y �frica. En 1551, los agustinos establecieron su primera comunidad en Lima, Per�, pa�s donde el Papa Prevost desempe�� gran parte de su labor pastoral.La orden sufri� una fuerte decadencia a lo largo del siglo XVIII, especialmente cuando el emperador Jos� II del Imperio Austroh�ngaro orden� la supresi�n de numerosos monasterios y confisc� sus bienes. La recuperaci�n lleg� en la segunda mitad del siglo XIX, gracias al apoyo decidido del Papa Le�n XIII.Entre los pilares de la espiritualidad agustiniana destacan la devoci�n a la Virgen Mar�a, la dedicaci�n a los estudios —particularmente en filosof�a y teolog�a— y la misi�n educativa. Esta vocaci�n intelectual ha dejado una huella profunda en la historia de la ciencia y de la Iglesia. Mart�n Lutero, antes de romper con Roma, fue fraile agustino; y Gregor Mendel, considerado el padre de la gen�tica moderna, tambi�n form� parte de la orden.












