León XIV ha llegado este miércoles a su "casa". Así lo ha expresado tras pisar la parroquia de Sant Agustí del Raval de Barcelona, una iglesia de la congregación de la que forma parte, los agustinianos. Lo ha hecho para celebrar un acto con entidades sociales del barrio que atienden a personas vulnerables a las que ha reconocido "el esfuerzo y la dedicación" para con los más débiles. Durante el acto, también ha respondido a las preguntas que Renzo, un niño de seis años, llevaba recogidas en una carta. Entre las preguntas sobre injusticias sociales, destacó una que el pequeño lanzó al pontífice sobre los ancianos: "Si son tan importantes, ¿Por qué los dejan solos?".En respuesta al niño, Robert Prevost ha llamado a luchar contra la soledad en la tercera edad y ha hecho responsables a los que no han llegado a esa edad para evitar que pase, independientemente de si son familia o no. "Los abuelos son muy importantes en la vida de la familia. Nunca deberían quedarse solos. A menudo son los que cuidan de los nietos cuando los padres van a trabajar", ha argumentado, y ha pedido corresponder a su amor con amor. "Cuidar y acompañar a nuestros abuelos en su vejez como ellos cuidaron de nosotros. No permitamos que la soledad y el abandono se normalicen en la vida de los adultos mayores. Eso es algo muy triste", ha concluido. Y ha pedido tener "el corazón abierto" a todos ellos. "Aunque no sean nuestros abuelos no permitamos que se sientan solos ni desprotegidos", ha clamado.Cosas buenas, cosas malas"¿Por qué hay personas a las que pasan cosas malas y a otras no?", continuaba Renzo en su misiva y el Papa le contestaba que esa pregunta no tenía fácil respuesta. Sin embargo, ha asegurado que Jesús hizo el bien y curó "a los oprimidos por el Diablo". "Y sin embargo fue crucificado... pero resucitó al tercer día y venció a la muerte", ha narrado. Lo ha puesto como ejemplo de que, "aunque haya sufrimiento, Dios no abandona a ninguno de sus hijos, y les aguarda para una alegría eterna", por lo que ha pedido tener confianza.El Papa ha dicho que estamos ligados a todos aquellos "a los que Dios quiere". A juicio del Papa, el cristiano, además de bondadoso y amable, tiene que ser "compasivo, querer sin interés y buscar el bien de los demás". En este sentido, ha llamado a la necesidad de ayudar a los "más pequeños y vulnerables para aliviar su sufrimiento y remediar su pobreza, imitando la generosidad de Jesucristo" y por eso ha celebrado la reunión con las entidades vinculadas a "la asistencia, acompañamiento y promoción de los que más lo necesitan".Las entidades sociales explican su labor al PapaEl papa se ha manifestado en esos términos después de que tres representantes de entidades de la capital catalana hayan acercado al pontífice su labor social. Cristina, de Cáritas Diocesana de Barcelona, ha explicado el trabajo que hacen en la ciudad "dando voz a quien no la tiene" y señalando a las "estructuras que generan pobreza y exclusión". "Pese a la crudeza de las realidades que vivimos cada día: familias viviendo en habitaciones de alquiler, la soledad de los ancianos y la precariedad laboral, no perdemos la esperanza en la capacidad de las personas para recuperar su propio rumbo y en la fuerza transformadora de Dios", ha expresado.Por su parte, el director de Obinso, Xavier, ha explicado cómo su asociación, dedicada a personas con adicciones o en riesgo de exclusión social, trata con "el sufrimiento cíclico" y "una profunda pérdida del sentido". "Muchas personas llegan a nosotros cansadas y desorientadas, rodeadas de miedo que ahoga su propia voz", ha explicado, y ha insistido en que la labor de su entidad se basa en "ayudar". "Somos testigos de la esperanza, cuando la fe se convierte en una fuerza silenciosa y tenaz", ha añadido Xavier, que ha destacado lo importante que es "no apartarse de las vidas" de estas personas.Finalmente, Encarna, una religiosa adoratriz, que trabaja con mujeres que han sufrido trata, le ha explicado al pontífice que las ayuda a lograr "la liberación". "En mi trabajo resuenan las palabras de Jesús, acompañamos los procesos de recuperación", ha explicado sobre su día a día para ayudar a miles de mujeres que "han sufrido violencias de todo tipo y sufren desarraigo social". "El sufrimiento no me deja indiferente", ha afirmado y ha pedido al papa León XIV garantizar "el acceso a derechos", ya que "en el mundo actual es muy difícil". Finalmente, ha lanzado un mensaje de apoyo y ha reconocido a "cada mujer valiente y fuerte superviviente de muchos naufragios": "El mal no tiene la última mirada".