Si el Papa quería encontrarse con las minorías, nada mejor que acudir a la iglesia de Sant Agusti de El Raval, donde le ha esperado un baño de realidad. El Pontífice ha recibido a representantes de diversas asociaciones y colectivos sociales que trabajan con personas con problemas de consumo o mujeres víctimas de trata. Pero una de las voces más comentadas ha sido la de Renzo, un pequeño de seis años, hijo de una familia sin recursos, que ha enviado un mensaje en vídeo a León XIV, a quien ha puesto en la tesitura de tener que esforzarse para contestar de sus preguntas.
El pequeño ha puesto entre la espada y la pared al Pontífice, primero con algunas preguntas inocentes como si de pequeño quería ser Papa. “Creo que no. Creo que nunca lo pesé, pero sí te puedo decir una cosa: de pequeño sentí el deseo de entregar mi vida a Dios”, le ha respondido, en catalán.
El intercambio entre León XIV y Renzo ha pasado por temas mundanos como el Mundial de fútbol, que empieza este jueves (“Quien no sepa pasar la pelota, aunque tenga talento, no ha entendido el juego”) pero también ha dado paso a cuestiones más trascendentales. El pequeño ha llegado a preguntarle por qué hay gente a la que le pasan cosas buenas y a otras no. “No es fácil encontrar respuesta a tu pregunta”, ha reconocido.










