León XIV es un Papa que está demostrando un liderazgo moral que va más allá del ámbito católico. Se trata de un Pontífice que sirve de guía en un mundo en el que dominan los miedos, los abusos y las incertidumbres. Resulta un Vicario de Cristo que predica la esperanza, a pesar de los tiempos convulsos que nos toca vivir. Su visita a España deviene oportuna en momentos de polarización de la política, de radicalización ideológica y de individualismo desenfrenado. Su agenda ha sido diseñada en Roma, con un alto nivel de compromiso social. Visitará Madrid y Barcelona, pero también Las Palmas y Tenerife.Más allá de las grandes ceremonias para compartir la fe con los creyentes, el Papa ha querido estar al lado de los que sufren. La visita a la cárcel de Brians (Sant Esteve Sesrovires), al puerto de los cayucos de Arguineguín (Las Palmas) o al centro de Càritas en el Raval de Barcelona son hitos de profunda significación del periplo. León XIV ha dejado muy claro que la Iglesia debe tomar una determinación decisiva y radical en favor de los desheredados y ha expresado que los pobres pueden ser para nosotros como maestros silenciosos. El Sumo Pontífice quiere escuchar a los presos de la cárceles, a los inmigrantes que llegan con cayuco o a los más necesitados de la gran ciudad y llevar un mensaje de esperanza, pero también poner en valor su compromiso para conseguir un mundo más justo y equilibrado. Incluso está previsto que aborde con los obispos la cuestión de los abusos cometidos a menores por parte de algunos religiosos.Un Papa del siglo XXI.León XIV ha querido abordar en su primera encíclica los desafíos de la tecnología y la IA Remo Casilli / ReutersPara los catalanes, la visita pontificial tiene un significado especial, pues el Papa­ bendecirá la torre de Jesús de la Sagrada Família y recorrerá Montserrat con ocasión del milenario del templo. Y se dirigirá a los fieles en lengua catalana, lo que demuestra un conocimiento de las inquietudes de la sociedad a la que destinará su mensaje. Es el tercer pontífice que viaja a Catalunya en los últimos cuarenta años. Antes lo hicieron Juan Pablo II, Benedicto XVI y en unos días lo hará León XIV.Como buen agustino, este papa promueve la búsqueda de Dios y la verdad en uno mismo. Nacido en Chicago, pero nacionalizado peruano después de una larga labor pastoral en este país, escogió su nombre en honor a León XIII, quien desarrolló la doctrina social moderna de la Iglesia en el clima de la revolución industrial, que generó grandes tensiones entre empresarios y trabajadores en su época. También el cardenal Prevost, seguidor de la huella que dejó el papa Francisco, ha querido dejar clara su preocupación por los desafíos que supone una nueva revolución, en este caso tecnológica, y particularmente la IA.El Pontífice es un hombre valiente, comprometido con un mundo en tensión permanente, que ha denunciado a los tiranos que dominan la Tierra y ha advertido contra el ascenso de la extrema derecha. Su primer gran documento es la encíclica Magnifica humanitas, recién publicada, donde aborda las grandes cuestiones del siglo XXI: la paz y los conflictos, abogando por la resolución de las crisis sobre la base del derecho internacional; la justicia social, denunciando las causas estructurales de la pobreza; los riesgos de la IA para la dignidad humana, y el desajuste que comportará en el orden laboral, y la falta de equilibrio entre la ecología y la tecnología, advirtiendo de la amenaza que pesa sobre el planeta.León XIV sigue los pasos del papa Francisco, con algo más de diplomacia y un punto menos de populismo que su predecesor, que inició un camino en la Iglesia. Es audaz desde la moderación y líder desde el compromiso. Un hombre bueno y un religioso sabio. El mejor guía moral para tiempos revueltos.