Los españoles van a conocer de cerca a un Papa que en realidad el mundo aún conoce poco. Ha pasado de ser un misterio, alguien aparentemente pusilánime, a convertirse en dos meses en una sorprendente revelación, desde que a mediados de abril chocó con Donald Trump y hace dos semanas publicó una encíclica de gran calado político, un alegato contra el tecnofascismo de Silicon Valley. Su larga visita a España culminará el descubrimiento definitivo de Prevost, pues es su primer gran viaje a Europa y hablará a todo el mundo occidental. Pero ¿qué es lo que piensa este Papa y por qué ha resultado tan desconcertante?El desconcierto se debe a una cuestión de tiempos. El método de Prevost es escuchar, reflexionar, pero luego hablar y actuar de forma directa. A eso se debe su silencio inicial, que ha empezado a romper desplegando un punto de vista que no sale de la nada. Como buen agustino, su visión cristiana conforma una postura política, según los planteamientos de La ciudad de Dios, de san Agustín, que describe dos ciudades, una terrenal y otra espiritual, que es la que los hombres deben tener en la cabeza. En su discurso al cuerpo diplomático del pasado 9 de enero, citó expresamente la obra: “Los cristianos que viven en la ciudad terrenal no son ajenos al mundo político y, guiados por las Escrituras, buscan aplicar la ética cristiana al gobierno civil”. Lo hacen, argumentó, para “una convivencia más justa y pacífica”. “Agustín también advierte de los graves peligros para la vida política que entrañan las falsas representaciones de la historia, el nacionalismo excesivo y la distorsión del ideal del líder político”, señaló.El primer Papa estadounidense comenzó con aquel discurso, a principios de año, a delinear una visión política que le llevaría a la colisión con Trump. De hecho, tras escucharlo, en la Casa Blanca saltó la alarma y llamaron al nuncio en Washington para un “franco” intercambio de opiniones, según trascendió luego. Elegido en mayo, Prevost se tomó 2025 para prepararse a salir a escena. Después del verano empezó a hablar con los periodistas al salir de la residencia papal de Castel Gandolfo, en las afueras de Roma. Con frases llamativas: “Quien dice que está contra el aborto pero está de acuerdo con el trato inhumano a los inmigrantes en Estados Unidos no sé si es realmente provida”.Pero fue a partir de aquel discurso de enero cuando comenzó a hablar cada vez más claro: “La guerra vuelve a estar de moda y el entusiasmo bélico se extiende. Se ha roto el principio establecido tras la Segunda Guerra Mundial, que prohibía a los países utilizar la fuerza para violar las fronteras ajenas”. Prevost defendió la ONU, el derecho internacional y el humanitario, condenó los ataques a civiles y el uso del hambre como arma de guerra.Al mismo tiempo, marcó la línea en otros frentes, sensibles para el mundo progresista, al condenar el aborto, la eutanasia, defender la objeción de conciencia e incluso hablar de “un nuevo lenguaje al estilo orwelliano que, en un intento por ser cada vez más inclusivo, acaba excluyendo a quienes no se ajustan a las ideologías que lo alimentan”. “En Occidente, el espacio para la verdadera libertad de expresión se está reduciendo rápidamente”, llegó a decir, casi en línea con el vicepresidente estadounidense, J. D. Vance. Todo ello da pistas de por dónde irá en sus discursos en España, que en ocasiones agradará a unos y a veces a otros.Su idea es hablar a todos. En su libro-entrevista (León XIV. Ciudadano del mundo, misionero del siglo XXI, Debate), la periodista Elise Ann Allen le preguntó sobre la política de Trump y respondió: “No tengo planeado involucrarme en la política partidista”. Su idea es hablar de los valores del Evangelio y “ojalá la gente de ambos lados del pasillo, como decimos, pueda escuchar”. En realidad, según ha confesado, de joven pensó dedicarse a la política.03:08La agenda del Papa en EspañaEl Papa León XIV asiste a un almuerzo con personas indigentes para conmemorar el Jubileo de los Pobres el 16 de noviembre de 2025 en el Vaticano