El papa León XIV fue un gran desconocido hasta hace poco. Tras el interés que despertó el cónclave que le eligió en mayo de 2025, siguieron meses de escasa atención a lo que sucedía tras los muros del Vaticano. Hasta el pasado mes de abril, cuando el pontífice estadounidense protagonizó un sonoro enfrentamiento con Donald Trump, después de que este amenazase con "hacer desaparecer toda una civilización" en Irán y dijese que el papa era "débil contra la delincuencia y pésimo en política exterior". "No le tengo miedo", respondió Robert Francis Prevost, con una firmeza poco habitual en este papa, menos amigo de dar titulares que su predecesor argentino.PublicidadPero este intercambio de dardos verbales con Trump no fue la primera intrusión de León XIV en el terreno político. Como cardenal ya había denunciado las políticas migratorias de Trump –criticó una manipulación del mensaje de San Agustín por parte del vicepresidente, el católico J.D. Vance, en un sentido xenófobo– y volvió a hacerlo, ya como papa, al pedir "una profunda reflexión" sobre las políticas migratorias en pleno apogeo de las redadas del ICE. Además, en su primera intervención como pontífice, avanzó una de las prioridades de su papado: el debate ético sobre la tecnología y, en particular, la inteligencia artificial.La postura crítica del pontífice quedó clara en su primera encíclica, presentada con el cofundador de Anthropic, la única empresa de IA que se ha enfrentado (al menos parcialmente) a Donald Trump, que ordenó retirarle los contratos públicos por negarle el uso de su tecnología para fines militares. La decisión de León XIV de presentar la encíclica en persona –es poco habitual– y acompañado de un empresario supone un acercamiento al estilo de Francisco, que buscaba el contacto con la prensa. Según el vaticanista Massimo Faggioli, el papado de Prevost se ha vuelto más político a su pesar, "por la disposición de otros actores, especialmente Estados Unidos".Desde luego, su encíclica fue una intervención claramente política, dirigida contra la tecno-oligarquía que ocupa un lugar cada vez más central en el movimiento trumpista. En el texto, titulado Magnifica Humanitas, el papa advierte de que "quien controla la IA impondrá su visión moral", una referencia apenas velada a personajes como Peter Thiel, propietario de la compañía Palantir, que publicó recientemente un manifiesto de corte tecnofascista y ha visitado Roma para pronunciar una serie de conferencias secretas sobre el Anticristo. Parece el argumento de una novela de Dan Brown pero es la realidad del carácter cada vez más abiertamente político de la aristocracia tecnológica que rodea a Trump.La encíclica de León XIV representa una oposición frontal a esta corriente, ya que propone "Desarmar la IA […] sustraerla a la lógica de la competencia armamentística, que hoy ya no es sólo militar sino económica y cognitiva". Pero el pontífice no solo ha hablado de tecnología y derechos de las personas migrantes –un tema al que dedicará su visita a Canarias– sino que, durante su viaje a Argelia, Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial, denunció la “lógica extractiva" y las "catástrofes sociales y ambientales" que provoca, un discurso explícito en defensa de la justicia social y ambiental que recordó al papa Francisco.PublicidadEl pontífice estadounidense, al que se presume cierta sensibilidad hacia el Sur global por haber pasado media vida en Perú, también denuncia en su primera encíclica los "imperialismos contrapuestos, entre potencias que quieren conservar su primacía y potencias que aspiran a conquistarla, con una multiplicidad de conflictos locales". Una clara referencia a la disputa entre Estados Unidos, China y Rusia por la hegemonía geopolítica, que acompaña de un rechazo de “la teoría de la guerra justa, invocada con demasiada frecuencia para justificar cualquier guerra". Otro torpedo en la línea de flotación discursiva de Trump, que intenta presentarse como un defensor de la religión cristiana mientras desata una guerra tras otra y persigue a los fieles católicos de origen migrante.La influencia política del papaEl papa León XIV, como su predecesor, mantiene posturas inadmisibles como la oposición frontal al derecho al aborto. Además, es el líder de una Iglesia católica esencialmente conservadora y jefe de Estado del Vaticano, donde la hipocresía es la norma: basta observar el contraste entre el mensaje de modestia y solidaridad del Evangelio, y la realidad de una aristocracia vaticana que a menudo vive en el lujo y envuelta en casos de corrupción.Pero, a pesar de todo esto, León XIV es el líder espiritual de 1400 millones de personas y tiene una influencia política, social y diplomática con la que pocos líderes mundiales pueden competir. Tan ingenuo sería celebrar acríticamente a León XIV como un representante puro del progresismo como minusvalorar su influencia política, fingiendo que lo que hace o dice el papa solo afecta a los católicos practicantes.PublicidadLo que dice León XIV tiene efectos políticos y sus principales intervenciones públicas hasta ahora van en un sentido progresista, en un momento en el que no se puede despreciar ninguna voz que defienda los derechos humanos y se oponga al creciente poder de la siniestra tecno-oligarquía que rodea a Donald Trump. O al ascenso de la extrema derecha en España, contra la que advirtió a los obispos que le recibirán durante la próxima semana.