La firmeza de León XIV contra el presidente de EE UU, Donald Trump, que ha convertido al Papa en un antagonista del principal referente de la ultraderecha autoritaria internacional, convence a la mayoría de la sociedad española, que le da su apoyo. Casi un 70% respalda su rechazo a la guerra como solución a los conflictos, expresado enérgicamente ante el belicismo de EE UU e Israel en Irán, frente a solo un 7,6% que lo ve negativo. Un 57,1% apoya su abierta crítica contra las deportaciones masivas de Trump, frente a un 12,7% que opina de forma contraria, todo ello según una encuesta especial de 40dB. para EL PAÍS y la Cadena SER en la antesala de la visita del pontífice estadounidense a España, que comienza este sábado. Entre las incógnitas sobre el viaje papal, hay expectación por ver qué mensajes dejará un pontífice erigido en altavoz de numerosas causas hoy vinculadas al progresismo, sobre todo la acogida a la inmigración, en un país con una base católica mayoritariamente conservadora. La encuesta, con 2.000 entrevistas realizadas entre el 28 de mayo y el 1 de junio, muestra un apoyo transversal a las dos posiciones que han hecho de León XIV una figura reconocida como bastión de la resistencia frente a Trump. También son más (40,4%) los que respaldan que los que rechazan (11,7%) su encíclica sobre los riesgos de la Inteligencia Artificial, interpretada como un embate contra los tecnoligarcas, en su mayoría en la órbita de Trump. Que la defensa de los inmigrantes sea el eje de su visita a España, con estación en Canarias, tiene al 45,1% a favor y al 17% en contra.Aunque el respaldo a estas posiciones del Papa es mayor entre los votantes de izquierdas que entre los de derechas, también se da —salvo en un caso— en los conservadores. La excepción está en la inmigración. Son más, aunque por poco, los votantes de Vox que ven negativo que centre su visita en la inmigración. En cuanto a una de las citas más polémicas de su agenda, su discurso en el Congreso previsto para el lunes, es vista como adecuada por un porcentaje mayor (48%) que el de quienes la ven inadecuada (33,3%).En la actitud social ante el primer viaje pastoral de un Papa a España desde 2011 puede haber un punto de indiferencia —el interés medio es de 4 sobre 10—, pero desde luego no hostilidad. Quienes tienen una opinión positiva sobre León XIV y su pontificado (44,5%) superan en 38 puntos a quienes tienen una visión negativa (6,5%). Las valoraciones favorables sobresalen de las desfavorables entre los electores de todos los partidos de izquierda a derecha, Podemos, Sumar, PSOE, PP y Vox, pero lo hacen en mayor medida entre los electores de las dos históricas fuerzas del antiguo bipartidismo.Francisco y CáritasLeón XIV no es el papa preferido de los españoles. Es Francisco, su predecesor, fallecido el año pasado, con el que el actual está alineado en los principales mensajes, en especial los de mayor impacto político. Un 37,5% da el nombre del pontífice argentino cuando se le pregunta por su predilecto en la etapa democrática, por delante del polaco Juan Pablo II (25,3%), el estadounidense y peruano León XIV —tiene doble nacionalidad—, que solo lleva un año (7,4%), y el alemán Benedicto XVI (4,8%), conservador al igual que Juan Pablo II. Francisco logra ser el mejor valorado gracias a la abrumadora diferencia a su favor entre los electores de izquierdas, ya que entre los de derechas lo supera Juan Pablo II, aunque no por tanto margen. Que el preferido sea Francisco, un reformador de la Iglesia que defendía una institución pobre al servicio de los pobres, es coherente con dos datos que ofrece la encuesta. El primero muestra cómo la sociedad demanda a la Iglesia que se amolde a los nuevos tiempos. Casi un 80% de los encuestados defienden que “la Iglesia debería actualizarse y adaptarse a la sociedad”. Aunque esta idea tiene más fuerza en la izquierda que en la derecha, son más quienes la comparten que quienes la rechazan en todos los partidos, incluidos los votantes del PP y de Vox, también los católicos.El segundo dato muestra cómo la mayoría de la sociedad española valora de la Iglesia por encima de todo su función social, cuya importancia reconoce casi un 61% de la población. De hecho, la organización de mayor prestigio en la Iglesia católica tiene un nombre muy concreto: Cáritas. Un 55,1% tiene una opinión positiva o muy positiva sobre el brazo social de la Iglesia, por delante de la que tiene sobre los colegios católicos (36,4%), la propia Iglesia como institución (33,1%) y la Conferencia Episcopal (24,1%). Cuanto más se asocia la institución a la labor social, mejor es su valoración, y cuanto más a la jerarquía eclesiástica, más crítica se vuelve la ciudadanía.Las opiniones favorables sobre Cáritas predominan sobre las negativas entre los votantes de todos los partidos, incluido Vox, que incluye a la ONG en sus embestidas contra las organizaciones que trabajan en la acogida de inmigrantes, hasta el punto de afirmar que si no deja de hacerlo se verá privada de subvenciones en Extremadura, donde el partido de Santiago Abascal forma parte del Gobierno. Contra las ventajas fiscalesLa encuesta muestra una inclinación social favorable a una estricta separación entre la Iglesia y el Estado, aunque con matices. ¿En datos? Más de un 55% se oponen a que la asignatura de Religión se mantenga en el horario escolar con nota académica y casi un 53% rechazan que la Iglesia siga recibiendo fondos públicos recaudados vía IRPF —429,3 millones en 2025—. En cambio, son más los que rechazan (42,6%) que los que apoyan (36,2%) que los funerales de Estado deban ser siempre laicos. Todo ello, claro, con posiciones mediadas por la ideología, con la izquierda siempre más partidaria de alejar a la Iglesia de la esfera del Estado y de privarla de recursos públicos.La idea de que la Iglesia debe perder ventajas fiscales es dominante. El 41% cree que la institución debería ceder “por completo” sus exenciones tributarias —de las que los encuestadores citan la más emblemática, la del IBI— y un 33,2% creen que solo deberían mantenerse para templos de culto. En total, cerca de tres de cada cuatro defienden una rebaja del ventajoso estatus fiscal de la institución católica.Sobre la relación entre el Estado y la Iglesia, la opción mayoritaria es revisarla hacia una separación más estricta (35,8%). Si se suma este porcentaje al de quienes quieren equiparar a la Iglesia con el resto de confesiones (17,6%), más de la mitad pide algún tipo de revisión que supondría una pérdida de preeminencia de la institución católica, frente a un 26,4% que mantendría la relación igual y un 5,2% que la reforzaría. Edad y catolicismoEn la encuesta, un 45% se declaran católicos no practicantes y un 15,4% practicantes. El resto se reparten entre ateos (16,6%), agnósticos (10,2%), indiferentes (6,1%) y creyentes de otras religiones (4,2%). Los integrantes de la generación Z, de 18 a 27 años, son los menos católicos, sumando practicantes y no practicantes. No obstante, solo mirando los practicantes, su porcentaje (15,6%) es levemente superior al de las generaciones millennial (14,1%) y boomer (13,7%). Los de más de 60 son los más católicos. Por partidos, el que tiene un mayor porcentaje de seguidores de la fe de Roma es el PP, por delante de Vox, el PSOE, Sumar y Podemos. En cuanto a la posición sobre los temas que más directamente atañen a la Iglesia, el resumen sería este: la sociedad española es progresista en lo moral, con amplias mayorías apoyando los anticonceptivos, el matrimonio igualitario, el aborto, la eutanasia y el reconocimiento legal de la identidad trans. En cambio, en la regularización de inmigrantes —a la que la jerarquía católica española es favorable— hay más división, aunque con más respuestas a favor que en contra.Creencias sobrenaturalesEl trabajo de 40dB. permite asomarse al mapa de las creencias en lo mágico. ¿Qué se ve? Son siempre minoría los que afirman que les dan o les han dado crédito a los fenómenos sobrenaturales, pero no minorías irrelevantes. Un 22,6% cree en los ángeles de la guarda, un 21,6% cree en los milagros, un 20% en los espíritus y un 19,4% en el mal de ojo. Según a qué partido se vote, hay diferencias. Los que apoyan a formaciones de derechas son más proclives a creer en fenómenos sobrenaturales vinculados al catolicismo, como los milagros y los ángeles de la guarda. En cambio, si sale la religión católica de la ecuación, la cosa cambia. Los votantes de Sumar son los que más creen en el tarot; los de Podemos, en la energía de los cristales o las piedras.Los jóvenes y las mujeres muestran en general una mayor inclinación por este tipo de creencias. Un dato: un 38,6% de los mujeres de la generación Z dan crédito a los horóscopos, según las respuestas ofrecidas a los encuestadores.