Opinión‘Amarga navidad’ en dos tiempos y dos dramas morales.PERIODISTA CULTURAL Y CRÍTICO DE CINE12.06.2026 22:01 Actualizado: 12.06.2026 22:01 El arduo proceso de una escritura bastante particular, entre la ficción propiamente dicha y la realidad, o de cómo superar con veinte años de diferencia una crisis de creatividad, trae referencias a la propia trayectoria y las desventuras del entorno. Su estructura narrativa obedece al doble proceso de un guion fílmico, en pasado y presente, gracias a perfiles ideados o revividos con el sello distintivo del mismo autor.Amarga Navidad (España, 2026). Autoficción, referencias personales y experiencias retomadas e inconclusas de un pasado ajeno de vida para un guion de película. “Una ficción dentro de otra ficción”; es decir, apropiaciones biográficas que abrazan linderos individuales, entre realidad e imaginación. Compleja, su escritura narrativa: relato paralelo con historias que se escriben partiendo de la memoria (recuerdos), los arquetipos (o modelos cercanos) y vivencias privadas. Inspirada, presumiblemente, en perfiles conocidos o no –solo lo sabe su autor–, gracias al grupo de amigas y allegados que se cruzan con algunos círculos familiares –es el caso de Raúl, el alter ego del director, interpretado en esta ocasión por el argentino Leonardo Sbaraglia–.Se arma, entonces, una viñeta parecida al rompecabezas que configura una novela ficcional –aclarar que fictio, en latín, significa fingir (situaciones) o simular (personajes), que pueden ser tanto reales como inexistentes–. Dos tiempos bosquejados -saltos del 2004 al 2025-, dos relatos –el de una libretista publicitaria en duelo y el de quien intenta escribir o volver al cine para superar crisis emocionales–, y dos estados existencialistas que nos conducen a la libertad o al bloqueo de la creación, tanto literaria como cinematográfica.Elsa, la guionista del pasado (Bárbara Lennie, estupenda), y Raúl –dígase Pedro–, el cineasta de oficio (Leo Sbaraglia); también, Mónica, asistente de escritorio en la fase actual (Aitana Sánchez-Gijón, actriz magnífica). La primera, en tratamiento antidepresivo, con los antecedentes de una presunta ópera prima de culto –¿de secta religiosa o… demoníaca?, pregunta la psicoterapeuta–.En las dualidades propias de personajes e intérpretes perfilados –a lo Luigi Pirandello–, Almodóvar recurre a una dramaturgia cuya trama, o intriga, pretende ser catártica para desbloquear y aliviar a sus consecutivos escritores –recuerda La ley del deseo–. Adicionalmente, el factor tiempo nos transporta hacia Todo sobre mi madre y sus homenajes directos a Un tranvía llamado deseo y Todo sobre Eva. También, dos espacios ambientales: los céntricos madrileños y… Lanzarote -isla canaria volcánica-, desde una cómoda residencia costera de línea arquitectónica acorde con el lunático paisaje natural.Dolor y gloria (España, 2019). En la ficción: un célebre director valenciano de cine, llamado Salvador, sobrelleva la crisis de los 60 años y, en medio de su estancamiento creativo, recuerda los éxitos de Sabor –película realizada treinta años atrás–, vuelve a su infancia pueblerina y tiene reencuentros paulatinos con hechos o caracteres que marcaron su existencia. Hipocondríaco, las enfermedades le han acompañado toda una vida y sufre tanto de depresiones nerviosas como de dolores de cabeza, musculares y de columna. Alterna su desasosiego y mirada caleidoscópica con… una poderosa droga psicoactiva (heroína), que lo sume en un estado psicótico, hasta confundir sueños y remembranzas con alucinaciones permanentes.Salvador cuenta cómo transcurrieron sus años de infancia junto a su presunta madre amorosa en una blanca cueva valenciana transformada en el altar de sus recuerdos, cuando veía lavar la ropa en el río y se sentía conmocionado por el cuerpo semidesnudo de un albañil y pintor. Dos viejos amigos transitan del pasado al presente: el actor fetiche de sus más alabadas creaciones y el gran amor argentino que lo abandonó para formar una familia allende los mares.En los últimos cuarenta y cinco años, Almodóvar ha escrito y dirigido un total de veinticinco largometrajes, cuyos títulos cronológicamente desordenados dan lugar a ingeniosos juegos de palabras. Madrid entre… Laberinto de pasiones y La mala educación, tras Kika y Matador, Carne trémula y Tacones lejanos. Entre tinieblas –monjas drogadictas–, con Mujeres al borde de un ataque de nervios y Otras chicas del montón, pero… ¿Qué he hecho yo para merecer esto? ¡Átame!, Volver, La ley del deseo y La flor de mi secreto, entonces… Hable con ella, Madres paralelas, Dolor y gloria, Amantes pasajeros y Abrazos rotos, en La piel que habito. Juliana: Extraña forma de vida y Amarga navidad, Todo sobre mi madre, en La habitación de al lado. Sigue toda la información de Opinión en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal. BOLETINES EL TIEMPORegístrate en nuestros boletines y recibe noticias en tu correo según tus intereses. Mantente informado con lo que realmente te importa.EL TIEMPO GOOGLE NEWSSíguenos en GOOGLE NEWS. 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